Este 30 de octubre, Netflix se viste de gala para estrenar ‘Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero’, una docuserie de cuatro episodios que promete arrojar luz sobre el hombre detrás de la leyenda: Alberto Aguilera Valadez.
En exclusiva para US Weekly En Español, conversamos con parte del equipo que hizo posible el desarrollo del proyecto, quienes revelaron el arduo proceso de investigación, recopilación de archivos, preproducción y edición para crear este retrato íntimo de Juan Gabriel.
“Desde hace muchos años queríamos hacer este proyecto, como mexicanas y como documentalistas, contar la historia de Juan Gabriel es todo un acontecimiento. Finalmente, en 2023 pudimos presentarle la propuesta creativa a la familia, que les gustó”, contó Laura Woldenberg, productora ejecutiva y con más de 15 años de trayectoria.
Recalcando la importancia de preservar el legado el artista, que también va dedicado a las nuevas generaciones, asegura que recibieron la libertad creativa que necesitaron, junto con Netflix. El resultado fue: “Una historia que se sintiera honesta y novedosa”.
“Nos interesaba explorar a Alberto Aguilera, la persona detrás del ídolo, y después de varias conversaciones fuimos ganando confianza con la familia. Sabíamos que había material de archivo de su vida, que se habían grabado bastantes aspectos de su vida, aunque nunca imaginamos que fuera tanto”, expresó Woldenberg, junto a su compañera de producción, Ivonne Gutiérrez.
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Más de 2,000 cintas en formatos de épocas y casi 6,000 registros fotográficos
Según precisa un comunicado que detalla todo el trabajo realizado para ‘Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero’, un equipo editorial de hasta 8 personas manejó durante 21 meses las etapas de visión, clasificación y edición.
Entre los hitos más impresionantes: 2,268 cintas en 16 formatos distintos (años 70–2010), unas 2,500 fotografías de álbumes personales, más de 30,000 fotografías digitales, alrededor de 390 TB de material digital acumulado y 948 horas de video digitalizadas (equivalentes a 39 días continuos).

También se documentaron 5,800 registros de material hemerográfico y de memorabilia, que son hechos dignos de recordar.
“Poco a poco nos fueron entregando muchísimo material que es el corazón de esta historia: grabaciones hechas por el propio Alberto Aguilera”, comentó Woldenberg.
Ese archivo íntimo permitió construir una docuserie que muestra no solo los éxitos de Juan Gabriel, sino también al hombre detrás del mito —su origen, sus luchas, sus secretos y la dualidad entre el artista y el individuo— contados desde su propia voz, un verdadero tesoro heredado.
“Quisimos alejarnos completamente del chisme”
María José Cuevas, artista visual, cineasta y directora del documental, aclaró que ‘Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero’ escapa del amarillismo y el chisme, enfocándose en ofrecer una historia que, si bien será muy reveladora, se mantiene en un profundo respeto al legado del ‘Divo de Juárez’.
“Nuestra función nunca ha estado del lado amarillista, que se presta mucho para los personajes públicos. Quisimos alejarnos completamente del chisme y era muy importante que las personas o los narradores de este documental hayan estado muy cerca de él, que pertenecieran a su círculo más cercano, lo que además era cierto porque aparecían en sus archivos y en diferentes etapas. Siempre nos quisimos quedar con eso, con la veracidad”, destacó Cuevas.
También recordó que mucho del material que descubrieron no estaba en óptimas condiciones y hasta tenía hasta hongos, por lo que debieron restaurarlo para poder apreciarlo. “Entramos sin saber qué nos íbamos a encontrar, esa era la gran sorpresa, pero siempre desde una mirada de profundo respeto”, sostuvo.
Por su parte, la productora Laura Woldenberg aseguró que el documental ofrece el testimonio de algunos de los hijos de Juan Gabriel, así como asistentes personales, managers y todo ese personal que estuvo siempre detrás de cámaras, pero que le acompañó en todo momento.
Según el comunicado informativo, se registraron alrededor de 110 fuentes, así como la colección de María de la Paz, quien fue representante de “Juanga” por muchos años. Parte de ese archivo incluye algunas colecciones privadas y publicaciones en medios, entre otras.
¿Y qué le diría Juan Gabriel al equipo si estuviera aquí para verla? “¡Misión cumplida!”, coinciden Woldenberg y Cuevas, convencidas de que han logrado el homenaje que el artista y su público se merecen.
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