Las Muertas, la primera serie del cineasta Luis Estrada para Netflix, no solo destaca por su elenco de primer nivel y su tono de sátira política, también por la magnitud de su producción. Con más de 200 sets de época construidos en diferentes estados de México, San Luis Potosí, Guanajuato y foros en la Ciudad de México, la serie se convirtió en el proyecto más ambicioso del director.
En entrevista con Luxury Handbag Shopping en Español, Estrada explicó que para él era vital filmar en espacios que transmitieran tanto la crudeza de la historia como la grandeza de una producción pensada “como un mural”. “Era necesario que las locaciones hablaran por sí solas: desde los desiertos de San Luis Potosí hasta el antiguo Mineral de Pozos en Guanajuato, cada espacio tenía que ser un personaje más”, dijo el cineasta de 62 años.
Escenarios reales y sets reconstruidos

La serie mezcla filmaciones en escenarios naturales con la construcción de burdeles, calles y tribunales en los Estudios Churubusco, sí, los legendarios estudios donde alguna vez filmaron estrellas de la talla de John Wayne, Marlon Brando, Elizabeth Taylor, Richard Burton, Ava Gardner, Leonardo DiCaprio, Salma Hayek, Antonio Banderas, Johnny Depp, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, entre muchos otros y que dieron gloria a la llamad Época de Oro del Cine Mexicano de la década de los 40 y 50.
En una entrevista que dio Estrada a CTT Rentals, mencionó que en la super producción participaron “más de 5,000 personas entre elenco, equipo técnico y colaboradores independientes. Con cerca de 170 actores, todos con personajes designados, cientos de autos antiguos que es muy complicado moverlos”.
Eso sin contar que durante la filmación tuvieron condiciones meteorológicas insólitas: “tuvimos días de más de 46 grados centígrados (cerca de 115 Fahrenheit) de calor en el desierto de San Luis Potosí”, donde se filmaron las escenas del “rancho” de las Baladro en medio de la nada y donde enterraron a algunas de las jóvenes prostitutas que aún les quedaban tras el cierre de sus burdeles.
Para Cecilia de los Santos, quien interpreta a Rosa, fue un reto envolverse en espacios de esa magnitud y dijo a Luxury Handbag Shopping en Español: “Entrar a esos sets era como viajar en el tiempo. Los burdeles parecían reales, con cada detalle cuidado: desde una plantita en la ventana hasta las paredes agrietadas”, contó la actriz.
La actriz de 35 años recuerda especialmente la experiencia de grabar en Mineral de Pozos, un pueblo fantasma en Guanajuato que aportó un aire desolador perfecto para la historia. “Era impresionante estar ahí, en esos paisajes donde todo parecía detenido en el tiempo. No necesitábamos imaginar demasiado, porque el lugar ya lo tenía todo”.
Te puede interesar: El horror de la serie de Netflix, “Las Muertas”, se mostró antes en la cinta “Las Poquianchis”: Las diferencias
El error que se quedó en la serie

Aunque la producción de Las Muertas estuvo marcada por un rigor cinematográfico en cada detalle, también hubo espacio para la espontaneidad. De los Santos confesó que uno de sus nervios iniciales terminó quedando en la serie como parte del resultado final.
“En un llamado yo iba a decir mi primer texto frente a Paulina Gaitán, y lo dije mal. Me equivoqué de palabra. Todos mis compañeros se dieron cuenta y nos morimos de risa. Lo chistoso es que, en lugar de cortar, lo dejaron y lo integraron en la escena. Mauricio Isaac incluso me hizo bromas con eso. Al final, el error quedó como parte de la ficción”.
Esa complicidad entre el elenco y la dirección ayudó a que el rodaje, con todo y su intensidad, tuviera momentos de ligereza. “Había una hermandad enorme entre todos. Éramos familia durante esos meses. Ese tipo de cosas son las que hacen inolvidable un proyecto”, añadió Cecilia.
Te puede interesar: ‘Las Muertas’ final explicado: la verdad detrás del juicio, el epílogo de la ¡Alarma! y los símbolos de Luis Estrada
Estrada y su mural audiovisual
Para Estrada, lo que diferencia a Las Muertas de otros proyectos es precisamente el formato y la escala de producción. “No había otra manera de contar esta historia más que como un mural audiovisual. Por eso era importante rodar en tantas locaciones distintas y construir sets gigantescos. Una película de dos horas no habría alcanzado para mostrarlo todo”.
El director insistió en que, aunque la serie es ficción, las locaciones y la atmósfera debían sentirse cercanas al México real: “Las hermanas Baladro son personajes de ficción, pero su mundo está hecho de calles, casas y paisajes que todos reconocemos. Eso le da fuerza a la sátira”.
Te puede interesar: ¿Quién es el personaje de ‘Las Muertas’ que solo sale hasta el final?: Luis Estrada desnuda los spoilers de su serie (Exclusiva)
Una experiencia monumental
Para Cecilia, la magnitud de la producción fue tan impactante que aún le cuesta asimilarla. “Había días en los que veía la pared llena de fotos del elenco y pensaba: ¿qué hago aquí? Era un sueño. No solo por trabajar con actores como Joaquín Cosío, Arcelia Ramírez o Poncho Herrera, sino también por compartir con un equipo de diseño de arte, fotografía y vestuario tan talentoso”.
Al final, Las Muertas no solo será recordada por su historia, sino también por la monumentalidad de sus escenarios y por esos momentos inesperados que, como el error de Rosa, se convirtieron en parte de la ficción.





