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La carrera de Fernando Valenzuela que lo convirtió en una de las máximas leyendas en el béisbol de la Grandes Ligas

Fernando-Valenzuela-Dodgers-1986
Fernando-Valenzuela-Dodgers-1986Getty Images

Fernando Valenzuela, el legendario lanzador zurdo mexicano, falleció a los 63 años. Conocido por su lanzamiento de tirabuzón, Valenzuela conquistó plenamente a los fanáticos del béisbol en su temporada de 1981 con los Dodgers. Su muerte fue confirmada, pero no se especificó la causa. Se había retirado temporalmente de su rol como locutor de los Dodgers para centrarse en su salud.

El 11 de junio de 1981, los jugadores de las Grandes Ligas iniciaron una huelga como protesta por un sistema de compensación que querían imponer los dueños de equipos afectando la casi recién creada figura del agente libre. La huelga duró 50 días y se perdieron 712 juegos.

Para no perder más juegos, varios equipos de grandes ligas utilizaron peloteros de ligas menores, lo que afectó el desempeño de las escuadras y alejó notablemente a los aficionados de los estadios. Fue el mejor momento para que una figura como Fernando Valenzuela sirviera de imán para atraer de nuevo a los fanáticos a los recintos de Grandes Ligas.

Valenzuela tuvo un comienzo espectacular en 1981, ganando sus primeras ocho salidas, con un promedio de carreras limpias de 0,50. Este desempeño le permitió ganar los premios de Novato del Año y Cy Young, el único jugador en obtener ambos en la misma temporada.

En la postemporada de 1981, Valenzuela fue clave en la Serie Mundial contra los Yankees, logrando una victoria en el tercer partido. Aunque no estuvo en su mejor nivel, pues permitió nueve hits y siete bases por bolas e hizo 146 lanzamientos, fue decisivo para que los Dodgers remontaran y ganaran la serie. En ese icónico partido Fernando no tuvo relevo, lanzó el solo las 9 entradas. Fanáticos del béisbol recuerdan esa noche como uno de los encuentros más épicos y memorables en la historia del béisbol de Grandes Ligas.

Tras ese out número 27, el también legendario comentarista deportivo, Pedro ‘El Mago’ Septién, describió el juego y la personalidad de Fernando con un frase que se volvió icónica: ““Bravo por ti Fernando, eres en el beisbol: oro, mezquita, y basílica. Suena esto a mariachi, a jarabe, copal y cera, eres un jugador que tiene el pincel en la mano y la luz en el alma, nunca olvidaremos esto”.

El estilo de lanzamiento de Valenzuela, con los brazos levantados y la mirada al cielo, se volvió icónico. Vin Scully, legendario narrador de los Dodgers, describió la “Fernandomanía” como una “experiencia religiosa” y articuló una de sus más famosas frases: “Fernando siendo mexicano, viniendo de la nada, era como si los mexicanos se aferraran a él con ambas manos para cabalgar hasta la luna”.

Su entrenador de los Dodgers, Tom Lasorda, lo consideraba un lanzador único. “Es uno de los lanzadores jóvenes más impresionantes que he visto”, dijo Lasorda al columnista George Vecsey, del The New York Times, en los albores de la temporada de 1981. “No puedo comparar sus números ni habilidades con nadie”.

La “Fernandomanía” provocó una fiebre entre los fanáticos, llenando estadios y captando la atención mediática de ambos lados de la frontera. Valenzuela incluso fue invitado a la Casa Blanca en junio de 1981 durante una visita del presidente mexicano José López Portillo.

Nacido en Navojoa, México, en 1960, Valenzuela fue descubierto accidentalmente en 1978. Los Dodgers lo firmaron y lo enviaron a las ligas menores, donde perfeccionó su lanzamiento de ‘tirabuzón’ con la ayuda de Bobby Castillo.

El tirabuzón de Valenzuela fue descrito como uno de los mejores desde Carl Hubbell, una leyenda de los New York Giants, y fue considerado un lanzamiento “antinatural” por su complejidad. Tras su tiempo en las menores, fue convocado al equipo mayor de los Dodgers en 1980.

Valenzuela se destacó como lanzador de los Dodgers hasta 1990. Entre sus logros se incluyen un juego sin hits en 1990, a pesar de haber tenido problemas físicos esa temporada. Ese fue uno de los momentos más inesperados de su carrera.

Su desempeño declinó en los años siguientes y fue dejado en libertad por los Dodgers en 1991. Valenzuela continuó jugando en varias ligas y equipos hasta 1997, incluidos los Orioles de Baltimore y los Padres de San Diego, pero no volvió a alcanzar el mismo nivel.

En la Liga Mexicana jugó para Mayos de Navojoa, Tuzos de Guanajuato, Leones de Yucatán, Naranjeros de Hermosillo, Charros de Jalisco, Venados de Mazatlán y Águilas de Mexicali.

A lo largo de su carrera, Valenzuela acumuló un récord de 173-153 y un promedio de carreras limpias de 3,54. Fue seleccionado para seis Juegos de Estrellas, incluido el de 1981, su temporada de novato. En total, estas fueron las marcas que logró el “Toro” en Grandes Ligas.

Seis Juegos de Estrellas con la Liga Nacional
Novato del Año en 1981
Premio Cy Young en 1981
Más Blanqueadas en una temporada: seis, en 1981
Guante de Oro en 1986
Bat de Plata en 1981, 1986 y 1989
Más juegos ganados en Liga Nacional, en una temporada: 21 en 1986
Líder en Liga Nacional con más juegos completos en una temporada: 11 en 1981, 20 en 1986 y 12 en 1987
Más ponches en Juego de Estrellas al ponchar a cinco bateadores seguidos de la Liga Americana (cuatro de ellos eran cuartos bates en su equipo).
Más aficionados metidos a los estadios de beisbol durante 10 años de carrera.

En 2003, Valenzuela regresó a los Dodgers como comentarista de radio en español, donde continuó siendo un ícono entre los fanáticos.

Le sobreviven su esposa Linda, sus hijos Fernando Jr., Ricardo, y sus hijas Linda y María Fernanda, además de siete nietos.

 

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