Con un piano, una guitarra, una voz casi sobrenatural y un puñado de canciones hermosas, la cantante mexicana Natalia Lafourcade arrancó el viernes 10 de abril una nueva y potente etapa de su Cancionera Tour en Nueva York. Durante casi dos horas, Lafourcade logró convertir el icónico escenario del Brooklyn Academy of Music (BAM) en un espacio a la vez íntimo y comunitario, conmovedor y festivo, local y panamericano.
Lafourcade llegó al escenario llevando una maletita cargada de papeles (¿recuerdos?) de los que se despojó apenas entrar, antes de sentarse en el piano. Así, dio inicio a un recorrido de canciones que metafóricamente repasan las distintas etapas de la vida de una persona. A través de ‘Vine Solita’, ‘Soledad y el Mar’, ‘Como quisiera quererte’, ‘El Palomo y la Negra’, ‘Nunca es Suficiente’ y tantos otros temas, se evoca el amor, el desamor, la soledad, el matrimonio, la vida y la muerte.
Es tal el clima de intimidad que logra generar Lafourcade, que son muchos los momentos en los que los espectadores logran conmoverse hasta las lágrimas durante ese vaivén constante entre realidad y fantasía que la cantante propone durante el espectáculo.
Uno de ellos fue, sin dudas, cuando le acercaron una bandera mexicana al escenario, que “con mucho respeto” colocó en su regazo para cantar ‘Hermosa Mexicana’. El amor por su tierra, su cultura y su natal Veracruz recorre todo el show, pero se vuelven carne y pasión en esta parte. “Amo ser mexicana”, dijo Lafourcade.
Más tarde, Lafourcade compartió cuán importante resultaba ese show para ella, lo que generó una fuerte ovación: “Es mi primer concierto desde que parí”. La artista fue mamá de un niño que llegó cerca de las fiestas navideñas en 2025. Desde entonces, se tomó unos meses de descanso hasta regresar con todo, anoche, a la escena neoyorquina. “Me tengo que ir a alimentar a mi hijo”, dijo antes de partir, maletita en mano, mucho más feliz y sonriente de cuando llegó.
Natalia Lafourcade regresará este sábado 11 de abril al BAM, para seguir -luego- con el camino de su Cancionera Tour por ciudades como Miami, Atlanta y Orlando.
SIGUE LEYENDO LA NOTA ORIGINAL, PUBLICADA 10 ABRIL 2026
Natalia Lafourcade está arrancando una nueva etapa — y lo está haciendo desde Brooklyn, Nueva York.
La cantante mexicana, de 42 años, dará inicio a la siguiente fase de su Cancionera Tour con dos fechas en el Brooklyn Academy of Music (BAM) este viernes 10 de abril y sábado 11, marcando su debut en este icónico venue neoyorquino. No es un detalle menor: llega en uno de los momentos más altos de su carrera.
Después de una temporada de premios contundente, su más reciente álbum, Cancionera, se llevó tres Latin GRAMMYs en 2025 y un GRAMMY en 2026, consolidando aún más su lugar como una de las artistas más influyentes de la música latina. Con estos reconocimientos, Lafourcade suma ya cinco GRAMMYs y 21 Latin GRAMMYs, convirtiéndose en la artista latina más premiada en la historia de la Academia Latina.

Sin embargo, Cancionera no gira en torno a los premios, sino a una búsqueda más íntima.
Grabado completamente en cinta analógica, el disco apuesta por una sonoridad más orgánica, combinando composiciones originales con reinterpretaciones de clásicos mexicanos. También incluye colaboraciones con artistas como Hermanos Gutiérrez, El David Aguilar e Israel Fernández, ampliando el universo musical que Lafourcade viene construyendo desde hace años.
El proyecto está profundamente atravesado por sus raíces. La influencia de Veracruz —su tierra natal— se percibe tanto en los ritmos como en la poética del álbum, que funciona casi como un regreso a lo esencial.
En ese contexto aparece “La Cancionera”, una figura que Lafourcade ha descrito como una especie de espíritu errante, una voz que se mueve entre lo íntimo y lo misterioso. Más que un personaje, es una extensión de su propia identidad artística: una invitación a habitar la música desde la honestidad.
El álbum fue co-producido junto a su colaborador de larga data, Adan Jodorowsky, en un proceso que priorizó lo vivo y lo inmediato: 18 músicos tocando juntos en estudio, sin artificios ni correcciones excesivas. El resultado es un trabajo que se siente crudo, pero también profundamente cuidado.

Este nuevo capítulo también llega en un momento especialmente significativo en su vida personal. Lafourcade se convirtió en mamá por primera vez en diciembre de 2025, una experiencia que, aunque ha mantenido en gran parte en privado, marca inevitablemente una nueva etapa en su camino artístico. Ese cruce entre lo íntimo y lo creativo —una constante en su obra— parece hoy más presente que nunca.
Ese cruce entre lo íntimo y lo creativo —una constante en su obra— parece hoy más presente que nunca. Y esa sensibilidad renovada ya se está reflejando en vivo. El Cancionera Tour ha vendido más de 112,000 boletos en todo el continente y continuará su recorrido por ciudades clave como Miami, Atlanta y Orlando en las próximas semanas. Más adelante, Lafourcade llevará el proyecto a América Latina, con paradas en Bogotá, Santiago y Buenos Aires, antes de regresar a Estados Unidos en junio con fechas en la costa oeste, incluyendo Seattle, Portland y dos noches en el Dolby Theatre de Los Ángeles.
Pero todo comienza en Brooklyn.
Y para una artista que ha sabido moverse entre lo tradicional y lo contemporáneo, lo local y lo global, este inicio no se siente como una simple parada más, sino como el punto de partida de algo distinto.





