Aunque ‘El Chavo del Ocho’ fue (y sigue siendo) uno de los programas más aclamados del mundo, en la categoría de humor, se enfrentó al menos en dos oportunidades al reto de reinventarse. La ausencia de algunos miembros del elenco amenazaron su futuro y Roberto Gómez Bolaños reescribió el libreto para que este continuara siendo gracioso.
Ya en 1973 ‘Chespirito’ asumió la primera bofetada de realidad: María Antonieta de las Nieves se retiró de las grabaciones. Para suplir a una de sus protagonistas, le dio paso a nuevos personajes, como “Ñoño”, “Godínez” y “Popis”. Sin embargo, el regreso de “La Chilindrina” en 1975 le dio una bocanada de aire fresco.
Pero el reto más grande surgió en 1979. Gómez Bolaños perdió a su “villano” estrella, ‘Quico’, debido a los conflictos profesionales con el actor Carlos Villagrán y, seguidamente, Ramón Valdés se retira del programa.
Por si fuese poco, también se va Enrique Segoviano. El ingenioso director de cámaras se aparta de ‘Chespirito’ por su relación amorosa con Florinda Meza, quien era su prometida hasta que se destapó el romance.
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El futuro del ‘Chavo del Ocho’ tras el episodio de Acapulco
Tras la salida de Villagrán y Ramón Valdés, la serie pasó a una nueva etapa en la que Gómez Bolaños adaptó el libreto a los personajes con los que seguía contando. Y lejos de abandonar su exitoso proyecto, le añadió otras dinámicas.
Rubén Aguirre tenía más apariciones como el “Profesor Jirafales”, Florinda Meza le daba protagonismo a “Popis” e incluso abrió la icónica fonda de la esquina (aunque ella siempre le decía restaurant).
María Antonieta de las Nieves también dio paso a su bisabuela “Doña Nieves”, que era igualita a “La Chilindrina”, pero anciana. Y en aquel entonces, en 1979, un nuevo actor llegó a la vecindad: Raúl “Chato” Padilla, interpretando a “Jaimito”, el cartero. Este siempre aparecía con una enorme bicicleta, expresando que “quería evitar la fatiga” y contando que nació en Tangamandapio, un municipio ubicado en el estado mexicano de Michoacán.
Unos años más tarde, y a pesar de la popularidad que aún conservaba, Gómez Bolaños decidió que era hora de despedirse. En los años 90, la edad del elenco, el desgaste del formato y su deseo de enfocarse en otros proyectos lo llevaron a dejar atrás a sus personajes más famosos. En 1992, presionado por su gran amigo Emilio Azcárrago Milmo, escribió y actuó por última vez un sketch del Chavo, marcando su segunda y definitiva despedida.
‘Chespirito’ le comunicó abruptamente a su equipo que dejaría de ser el Chavo, porque consideraba que ya era muy viejo para ser un niño. Sin querer queriendo, esto inició una travesía legal con María Antonieta de las Nieves. La actriz le aclaró que ella sí podía (y quería) seguir siendo ‘La Chilindrina’, pero ante la oposición de su jefe, optó por registrar el personaje con otro nombre, aunque se llevó una sorpresa.
Cierre de ciclo con Televisa
Entre 1994 y 1996, la relación entre Televisa y Roberto Gómez Bolaños atravesó tensiones importantes, pero no hubo una separación oficial en ese momento. De hecho, la tensión respondía a la necesidad de nuevas decisiones creativas por parte de la televisora.
De hecho, el ciclo del programa “Chespirito”, que seguía transmitiéndose sin interrupciones, terminó en septiembre de 1995, lo que marcó el cierre oficial de grabaciones bajo ese formato en Televisa. Aunque no se considera un despido formal, sí supuso la finalización de grabaciones.
Pero la lealtad de Gómez Bolaños con Televisa, según afirmó Florinda Meza, fue “hasta el final”. “Quienes realmente lo conocieron, saben muy bien que así pensaba y así sentía”, expresó en sus redes sociales.
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