Carlos Santana lo tiene claro. Si algún día decide dejar de tocar, no lo anunciará con una gira de despedida, ni con un comunicado. Simplemente, desaparecerá del escenario y empezará una nueva vida… como guía espiritual. “Cuando yo llegue a eso, ni le digo a nadie. Nomás dejo de tocar y voy a agarrar otra vocación. Voy a ser un ministro, voy a tener mi propia iglesia… en Hawaii”, le dijo en exclusiva a Luxury Handbag Shopping en Español con una sonrisa, pero con absoluta convicción.
A sus 77 años, el único mexicano en el Salón de la Fama del Rock & Roll sigue tocando con la energía de siempre, aunque recientemente tuvo que hacer una pausa obligada. En abril, fue hospitalizado por deshidratación mientras se preparaba para un show en San Antonio, Texas. “Gracias a Dios estoy mejor que nunca. Fue un incidente por no ponerle atención… se me olvida comer, se me olvida tomar agua, y como toco con muchas ganas, se me bajaron las baterías”, explicó en la entrevista.
“Voy a comer más y tomar más agua, lo prometo a mis fans”
El episodio fue breve, pero suficiente para que su entorno se activara. “Mi esposa está más atenta a ayudarme, que le ponga más atención al cuerpo, más comida y más agua”, dijo Santana. Y aunque parece restarle solemnidad, sabe que sus seguidores están pendientes de su bienestar: “Voy a comer más y tomar más agua, lo prometo a mis fans”.
No es la primera vez que su salud le exige una pausa. En 2022 se desmayó en pleno show en Detroit y en 2021 tuvo que cancelar una serie de conciertos en Las Vegas tras someterse a un procedimiento cardíaco. Aun así, cada vez que se recupera, vuelve más fuerte. “Todo se puede con la gracia de Dios. Estoy listo y fuerte”, afirmó.
En medio de su recuperación y con la misma determinación de siempre, Santana lanzó a finales de mayo “Me Retiro”, una colaboración con Grupo Frontera que mezcla su inconfundible guitarra con el desamor norteño, y que marca una nueva etapa creativa sin intenciones de decir adiós.
Una fe que trasciende la música
Lo espiritual no es un costado nuevo en su vida. Medita desde 1972 y habla con naturalidad sobre el alma, el amor y la unidad. En lugar de pensar en el retiro como un final, lo ve como una evolución: “Dios hizo el mundo redondo para que todos estemos en el centro de la arena. Todos tenemos la misma esencia de hacer bendiciones y milagros”.
Por ahora, su misión sigue siendo hacer música y “transformar el miedo en alegría, con música o sin música”. Pero cuando llegue ese momento de silencio, ya lo tiene decidido: “Cuando yo llegué a eso, ni le digo a nadie, nomás dejo de tocar y voy a agarrar otra vocación. Voy a ser un ministro, voy a tener mi propia iglesia en Hawaii”, dice y remata: “Yo creo que Dios está riendo de mis planes, pero yo sigo para adelante”.





