Carlos Santana nos recibe con una sonrisa, el brillo en los ojos intacto y una energía que parece fluirle directamente de la guitarra a las venas. A los 77 años, el ícono mexicano del rock sigue soñando en grande y tocando cada acorde como si fuera el primero. En una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español, Santana abre su corazón para hablar no solo de su nueva canción “Me Retiro”, sino también de sus sueños más profundos, sus planes de un Woodstock latino y su mirada espiritual sobre el mundo.
“Aspiro a hacer un Woodstock latino desde Tijuana hasta Brasil”, nos cuenta emocionado. “Tocar en todos los países, con grupos como Maná, Juanes, Frontera, Gloria Estefan y otra gente nueva. Mi meta es hacer que se desaparezca el miedo. Hay mucho miedo en el mundo, mucha desarmonía… Todo se puede componer si la gente invierte más en pasar tiempo con su propia luz”, asegura Santana, dejando claro que su motor sigue siendo el de unir corazones.
Cuando la guitarra habla

El lanzamiento de “Me Retiro”, su primera colaboración con Grupo Frontera, es mucho más que un nuevo sencillo: es una declaración emocional que transforma el desamor en medicina musical. “Yo cierro mis ojos, abro mi corazón, y es muy fácil que mis dedos puedan expresar una historia positiva, con mucha esperanza y mucha fuerza”, dice Santana, quien ve a su guitarra como una extensión viva de su propio espíritu.
Producida por el multipremiado Edgar Barrera, ganador de 24 Latin Grammy®, la canción mezcla la icónica guitarra rebelde de Santana con los ritmos nostálgicos y auténticos de Frontera. El resultado es un himno multigeneracional que debutó mundialmente en el House of Blues de Las Vegas y llega justo antes del arranque del Oneness World Tour, su esperada gira europea.
Meditación, espiritualidad y unidad: el núcleo de Santana
Santana no es solo un guitarrista virtuoso; es un hombre profundamente espiritual. Desde 1972 practica la meditación, disciplina que, según él, es tan esencial como el aire y el agua. “Si las mujeres y los hombres empezaran a meditar por 15 minutos, darle más tiempo a su espíritu y alma, el mundo se compondría”, explicó.
Santana insiste en que cada persona es número uno en el corazón de Dios, sin importar quién sea ni de dónde venga. “Dios hizo el mundo redondo para que todos estemos en el centro de la arena. Todos tenemos la misma esencia de hacer bendiciones y milagros”, asegura, reafirmando su creencia de que la música es una herramienta para despertar la luz interior.
Para Santana, el verdadero milagro no está en los grandes gestos, sino en lo cotidiano. “El milagro para mí todos los días es transformar el miedo en alegría, con música o sin música”, asegura. Es una filosofía que aplica en cada aspecto de su vida: tocar, componer, soñar y conectar con quienes lo escuchan.
Lo que viene: nuevos proyectos, misma pasión
Aunque su energía parece inagotable, Santana reconoce que en las últimas semanas tuvo que escuchar más a su cuerpo. Tras un episodio reciente de deshidratación que lo llevó al hospital mientras ensayaba para un show en Texas, el artista asegura que ahora se cuida más. “Gracias a Dios estoy mejor que nunca. Mi esposa me ayuda a ponerle más atención al cuerpo, más comida y más agua”, le dijo a Us.
Lejos de amedrentarse, Santana se siente “listo y fuerte” para todo lo que viene. Y aunque el título del nuevo sencillo es “Me Retiro”, el músico deja claro entre risas que no está pensando en bajarse de los escenarios. La canción habla de un adiós amoroso, no profesional. Cuando eso pasa, reflexiona, “hay que agarrar lo positivo, lo bendices, lo sueltas y ya no inviertes emocionalmente en algo que ya no tiene valor”.
Ese espíritu de resiliencia y reinvención también se refleja en cómo Santana concibe sus shows. “Gracias a Dios, no hay ninguna banda como Santana. Santana tiene una frecuencia, un sonido, una resonancia multidimensional”, dice orgulloso. “No somos turistas en África, ni en Islandia, ni en Japón. Santana es parte de la familia”, explicó, resaltando que sus presentaciones no son solo espectáculos, sino experiencias transformadoras. “Cuando la gente viene a vernos, empiezan a llorar, a bailar, a cantar… y se acuerdan de que también ellos pueden compartir su luz”.
Con esa visión, Santana sigue enfocado en lo que más lo apasiona: crear música, tocar para sanar y perseguir su gran sueño de ver un Woodstock latino hecho realidad. Para él, cada acorde es una oportunidad para unir corazones, trascender fronteras y, como él mismo dice, transformar el miedo en alegría.





