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La hija de Caroline Kennedy, Tatiana Schlossberg, de 35 años, revela diagnóstico de cáncer terminal

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Tatiana Schlossberg attends her book signing on November 16, 2019 in Richmond, California.Amber De Vos/Getty Images for goop)

A la hija de Caroline Kennedy, Tatiana Schlossberg, le han diagnosticado cáncer terminal.

La madre de dos hijos, de 35 años, reveló su diagnóstico en un ensayo publicado en The New Yorker el sábado 22 de noviembre. Está luchando contra la leucemia mieloide aguda y le han dado un año de vida.

Tatiana, a quien Kennedy, de 67 años, tuvo con su esposo Edwin Schlossberg, se enteró de su diagnóstico después de dar a luz a su segundo bebé en mayo de 2024. Su médico notó un desequilibrio en su recuento de glóbulos blancos; primero asumió que se debía al embarazo y al parto, antes de descubrir que tenía “una mutación rara llamada inversión 3”.

A la periodista ambiental le dijeron que no se curaría con un tratamiento estándar, después de que primero le dijeran que tendría que soportar meses de quimioterapia y recibir un trasplante de médula ósea.

“No podía creer que estuvieran hablando de mí. Había nadado una milla en la piscina el día anterior, con nueve meses de embarazo. No estaba enferma. No me sentía enferma. En realidad, era una de las personas más sanas que conocía”, escribió Tatiana en The New Yorker. “Tenía un hijo al que amaba más que a nada y un recién nacido al que debía cuidar”.

Ella y su esposo, George Moran, con quien se casó en 2017, tienen un hijo de 3 años y una hija de 18 meses.

Tatiana elogió a su esposo por su apoyo inquebrantable, diciendo: “George hizo todo lo posible por mí. Habló con todos los médicos y el personal de los seguros con los que yo no quería hablar; durmió en el suelo del hospital; no se enojó cuando estaba furiosa por los esteroides y le grité que no me gustaba el ginger ale de Schweppes, solo el de Canada Dry. Iba a casa a acostar a nuestros hijos y volvía para traerme la cena”.

Agregó: “Sé que no todo el mundo puede casarse con un médico, pero, si puedes, es una muy buena idea. Él es perfecto, y me siento tan estafada y tan triste de no poder seguir viviendo la maravillosa vida que tuve con este genio amable, divertido y guapo que logré encontrar”.

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El príncipe William recorre la Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy con la embajadora de Estados Unidos en Australia, Caroline Kennedy, Jack Kennedy Schlossberg (2º desde la izquierda) y Tatiana Kennedy Schlossberg en Boston, Massachusetts, el 2 de diciembre de 2022. Matt Stone / POOL / AFP) (Photo by MATT STONE/POOL/AFP via Getty Images)

Tras dar a luz a su hija, Tatiana pasó cinco semanas en el Hospital Presbiteriano de Columbia y fue trasladada al Memorial Sloan Kettering para un trasplante de médula ósea. También recibió quimioterapia en casa.

En enero, se unió a un ensayo clínico de terapia con células CAR-T, un tipo de inmunoterapia contra ciertos cánceres de la sangre, pero finalmente le informaron sobre su esperanza de vida.

“Lo primero que pensé fue que mis hijos, cuyos rostros viven permanentemente en el interior de mis párpados, no me recordarían”, dijo sobre su diagnóstico terminal. “Mi hijo quizá tenga algunos recuerdos, pero probablemente empezará a confundirlos con fotografías que vea o historias que escuche. Nunca pude cuidar realmente de mi hija; no pude cambiarle el pañal, ni bañarla ni alimentarla, todo por el riesgo de infección tras mis trasplantes. Estuve ausente casi la mitad de su primer año de vida. No sé quién cree realmente que soy, ni si sentirá o recordará, cuando me haya ido, que soy su madre”.

Tatiana compartió que sus padres y hermanos, su hermana Rose, de 37 años, y su hermano Jack, de 32, han estado a su lado para ayudarla a cuidar a sus hijos.

“Me han sostenido la mano con firmeza mientras yo sufría, intentando no mostrar su dolor y tristeza para protegerme de ello. Esto ha sido un gran regalo, aunque siento su dolor cada día”, compartió Tatiana.

También habló del inmenso dolor que siente por su familia, especialmente por su madre, a quien siempre ha intentado “proteger” y “nunca hacerla enojar ni molestar”.

“Ahora he añadido una nueva tragedia a su vida, a la vida de nuestra familia, y no hay nada que pueda hacer para detenerlo”, escribió.

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