La polémica que comenzó como una tormenta dentro del mundo del entretenimiento ha escalado al terreno judicial. Raúl Rocha Cantú, empresario mexicano y copropietario de la franquicia Miss Universo, ahora se enfrenta a uno de los capítulos más graves de su carrera: una imputación formal de la Fiscalía General de la República (FGR) por presunta participación en delitos de delincuencia organizada relacionados con tráfico de drogas, tráfico de armas y tráfico ilegal de combustibles —lo que en México se conoce como huachicol.
Las acusaciones, reportadas inicialmente por medios como el diario Reforma, el medio digital Infobae y La Razón, colocan al productor de eventos y directivo del certamen en el centro de una investigación federal extensa y altamente mediática.
Un Miss Universe envuelto en escándalo
La noticia de su imputación llega cuando la organización Miss Universe aún intenta apagar los incendios que dejó la edición 2025 en Tailandia, escenario de múltiples renuncias, acusaciones y cuestionamientos sobre la legitimidad del concurso.
Todo comenzó cuando Omar Harfouch, pianista y empresario franco-libanés, renunció públicamente como jurado a solo horas del evento, asegurando que existían presuntas irregularidades en las votaciones. “No puedo pararme frente al público y pretender legitimar un voto en el que nunca participé”, denunció. Su salida provocó una reacción en cadena: el exfutbolista Claude Makélélé, la princesa Camilla de Borbón-Dos Sicilias y otras figuras siguieron el mismo camino.
Pero la controversia explotó de lleno tras la coronación de Fátima Bosch, Miss México, cuando Harfouch volvió a señalar directamente a Rocha: afirmó que el empresario había presionado para asegurar la victoria de la mexicana, declaraciones replicadas por medios como Inquirer. Rocha, por su parte, negó las acusaciones, mostró capturas de pantalla para desmentirlo —divulgadas por Pageant Talk— y advirtió acciones legales contra lo que llamó “difamaciones”.
A esto se sumaron renuncias de Miss Estonia, Miss Costa de Marfil, críticas de Natalie Glebova, reclamos de Miss Noruega y Miss Palestina, y rumores sobre posibles retiros de organizaciones nacionales europeas. Un concurso que debía celebrar diversidad y empoderamiento se convirtió en un terremoto institucional.
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Los cargos que enfrenta Raúl Rocha Cantú
En medio de esta tempestad mediática, la FGR formalizó una acusación que había sido desarrollada durante meses. De acuerdo con la investigación —según Infobae, El Imparcial y AM—, Rocha estaría presuntamente vinculado a una red criminal dedicada a:
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Tráfico de drogas
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Tráfico de armas de fuego
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Tráfico ilícito de hidrocarburos (huachicol)
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Delincuencia organizada con fines de comercio ilegal transnacional
La FGR sostiene que esta red habría introducido combustible de forma ilegal desde Guatemala a través del río Usumacinta, transportándolo luego en pipas hacia Querétaro mediante empresas fachada. Algunas de estas instalaciones, como una bodega conocida como “La Espuela”, habrían servido como centros de almacenamiento donde el combustible se mezclaba con aditivos para hacerlo pasar por producto legal.
En cuanto a las armas, la investigación sugiere que la red —que involucraría a exmilitares y empresas de seguridad— importaba y modificaba armas para hacerlas aparecer como legales, distribuyéndolas después a grupos criminales en distintos estados del país.
La causa penal 495/2025 se emitió el 15 de noviembre, según Infobae, y apenas cuatro días después, Rocha se habría acogido al programa de testigo protegido, un mecanismo que permite colaborar con autoridades a cambio de posibles beneficios judiciales.
Luxury Handbag Shopping en Español se ha puesto en comunicación con Raúl Rocha Cantú para solicitar comentarios.
El impacto en la marca Miss Universe
Aunque Rocha negó que sus negocios o investigaciones tengan relación con la coronación de Fátima Bosch —incluso aclaró públicamente sus vínculos comerciales con Pemex mediante un comunicado—, la coincidencia temporal entre el escándalo global de Miss Universe y la imputación ha alimentado sospechas, narrativas políticas y una intensa cobertura mediática.
La crisis interna en Miss Universe, ya marcada por acusaciones de falta de transparencia y tensiones con varios directores y candidatas, ahora suma un elemento judicial que podría afectar el futuro de la organización y su reputación internacional.





