El actor, humorista y dramaturgo argentino, Antonio Gasalla, falleció este martes a los 84 años. Después de un largo y doloroso deterioro de salud, producto de demencia senil que lo había vuelto frágil, el artista murió en el Sanatorio Otamendi, ubicado en la ciudad de Buenos Aires.
La noticia fue confirmada en redes sociales por el productor teatral Carlos Rottemberg, quien expresó que su partida “cierra una página del humor” en Argentina.
Según reseña Infobae, el hermano de Antonio Gasalla ya había aclarado que la enfermedad avanzaría. “Quiero ser claro: tiene demencia senil. Antonio no tiene conocimiento ninguno, no habla”, dijo Carlos Gasalla.
Miembros del espectáculo argentino que compartieron con el dramaturgo y que tuvieron la dicha de verlo actuar en sus sketches, aseguran que su humor era como un “bisturí afilado”, siendo capaz de diseccionar la hipocresía, en términos médicos metafóricos.
Antonio Gasalla no solo hacía reír, sino que dejaba reflexiones con sus presentaciones. Marcelo Polino, periodista que compartió 15 años de amistad con él, expresó que verlo en las condiciones que estaba, sin siquiera reconocerte, “era muy complicado”.
Una carrera brillante, entre talento e ironía
El actor y comediante dejó una huella profunda en la cultura popular, gracias a una carrera brillante en la que supo combinar talento, ironía y sensibilidad para retratar como pocos la idiosincrasia argentina.
Nació en Buenos Aires, en 1940, y desde joven mostró una pasión por las tablas. Se formó como actor y rápidamente se volcó al teatro de revista y a la comedia, dos géneros que dominaría como nadie.
Junto a Carlos Perciavalle, actor y humorista uruguayo con quien compartió no solo escenarios, sino también una relación sentimental en sus primeros años, revolucionaron el teatro de ‘café-concert’ en los años 70, abriendo paso a una forma nueva, libre y crítica de hacer reír.
Pero su consagración masiva llegó con la televisión. En los años 90, Gasalla rompió esquemas con ‘El mundo de Gasalla’, un programa donde interpretaba a una galería de personajes entrañables y filosos. Su más célebres interpretaciones fueron como la mítica “Mamá Cora”, llevada a la pantalla grande en “Esperando la Carroza”, “La Abuela”, “Yolanda”, la inolvidable “Soledad Dolores Solari” y la graciosísima “Flora”, la empleada pública, con su muletilla “¡Atrássss!”. Durante 16 años participó en los sketchs del programa de otra figura emblemática argentina: Susana Giménez.
Cada uno desde el humor ponía el dedo en la llaga sobre las contradicciones sociales, la burocracia, la vejez, la familia o el poder.
Reservado en lo personal, pero abierto en escena, Gasalla nunca escondió su homosexualidad, aunque mantuvo su vida íntima lejos del foco. En varias entrevistas habló del amor, del dolor de ciertas pérdidas y de su decisión de no tener hijos.
En los últimos años se alejó del centro de la escena por sus problemas de salud, incluido el diagnóstico de demencia senil que su familia hizo público en 2023. Aun así, su figura seguía siendo respetada y querida, incluso por nuevas generaciones de artistas que lo reconocen como un maestro.





