Con el anuncio de “Miss Universe Laina, El Reality” (Telemundo), que iniciará transmisiones en junio, quedó una pregunta en el aire con lo que presuntamente se convertiría en su más cercano competidor en la televisora rival. ¿Qué pasó con “Nuestra Belleza Latina” el programa emblema de Univision y que parece haber sido borrado del mapa?
“Nuestra Belleza Latina me cambió la vida. Espero con todo mi corazón que regrese, porque sigue siendo parte de nosotros”, confesó hace unos meses atrás Alejandra Espinoza en exclusiva a Luxury Handbag Shopping en Español.
Durante años, Nuestra Belleza Latina fue el reality dominical que definía una era para la televisión hispana en Estados Unidos. No solo coronaba a mujeres con carisma, talento y presencia escénica, sino que también se convirtió en un trampolín hacia el estrellato. Espinoza, de 38 años y ganadora de la primera temporada en 2007, es quizá su ejemplo más emblemático.
El año pasado, Univision anunció con entusiasmo un relanzamiento del formato, prometiendo una versión renovada. Aunque promovieron con bombo y platillo las primeras audiciones en estados clave de la Unión Americana, de pronto todo se silenció. Desde entonces, no se ha dicho más. “Por el momento, a mí no se me ha informado nada”, nos confiesa Alejandra. “Estamos todavía esperando fecha de inicio o arranque del show. Pero en cuanto me den fechas, lo voy a compartir. Es un programa que amo profundamente”.
Por eso mismo, la competencia no se ha quedado atrás. Telemundo juega una de sus cartas más fuertes con el lanzamiento de Miss Universe Latina: El Reality y que está vinculado directamente con el certamen Miss Universo. A diferencia del formato de Univision, esta nueva producción ofrece como premio principal el pase directo a la plataforma global de belleza.
La existencia de ambos proyectos pone de relieve un debate que no es nuevo: ¿qué pesa más en un certamen, la proyección mediática o el premio tangible? Aparentemente, la promesa de que la ganadora ganara $250,ooo dólares en “Nuestra Belleza“, por ahora se pone en pausa. Y es que el programa de Univision ofrecía algo más que una corona: visibilidad, oportunidades profesionales y la cercanía emocional con la audiencia hispana. “Me impresiona cuando la gente me para en la calle y me dice ‘¿cuándo vuelve?’, porque sienten que el show es suyo”, nos dijo Alejandra.
Un semillero de estrellas… y amistades
Para Espinoza, el impacto del reality trasciende lo laboral. Conserva amistades entrañables como la de Elizabeth López, participante de su misma edición, y sigue en contacto con otras figuras del certamen. “Literalmente desde ese año, desde el 2007 hasta la fecha, hay gente que me sigue. Conocen mi historia, la de mi hijo, saben los nombres de mi familia. Me vieron crecer”.
Más allá del concurso, su vida profesional se ha diversificado. Alejandra no solo ha sido conductora y actriz, también se ha establecido como empresaria y productora. En sociedad con su esposo, Aníbal Marrero, ha lanzado proyectos con su propia casa productora. “Somos como un equipo de fútbol. A donde va la bola, allá vamos los dos”, cuenta entre risas.
Consejos que forjan carácter
Durante nuestra conversación, Alejandra abrió su corazón sobre quienes la han acompañado en este viaje. Su esposo y su padre han sido sus pilares emocionales, pero también reconoce la guía de Don Francisco. “Él no sabe lo mucho que me ayudó. Cuando me decía que tomara clases de teatro, al día siguiente ya estaba inscrita. Hasta hoy sigo aplicando sus consejos”.
Aunque ha rechazado las propuestas de moda más extremas, Alejandra ha dejado su huella también en la industria del estilo, siendo una figura constante en eventos de alto perfil.
Y mientras esperamos el regreso oficial de Nuestra Belleza Latina, Espinoza se mantiene fiel a sus raíces. “Me da gusto ver cuando otras chicas del certamen cumplen sus sueños. Cuando se trabaja duro, tarde o temprano llega la recompensa”.





