¿Alguna vez pensaste que dos actores como Jason Bateman y Jude Law podrían algún día interpretar a hermanos?
Pues eso es lo que la nueva serie de suspenso criminal de Netflix, Black Rabbit, les entrega a los fans en su primera temporada, que acaba de estrenarse en la plataforma. Bateman y Law interpretan a Vince y Jake Friedman, hermanos lanzados juntos al oscuro submundo criminal.
La temporada de ocho episodios sigue al inestable Vince, quien irrumpe en la cómoda vida de su hermano Jake, trabajando en el restaurante de Jake, hasta que descubren que Vince está siendo perseguido por usureros.
Mira con nosotros te explica por qué tienes que ver en maratón Black Rabbit este mes.
Tiene la misma energía caótica que “Uncut Gems”
Es probable que los espectadores encuentren similitudes atmosféricas entre Black Rabbit y la ansiedad ininterrumpida de ciertas obras conocidas de la cultura pop. Hay una clara influencia de The Bear, además de su antecedente, la exitosa película de 2019 de los hermanos Safdie, Uncut Gems. El ambiente de alto estrés que retrata Black Rabbit en la industria restaurantera es muy “The Bear”, mientras que se cambia el escenario de Chicago por las duras calles de la ciudad de Nueva York que recorre el personaje de Adam Sandler en Gems, Howard Ratner, quien, al igual que Vince, tiene deudas que pagar y muy poco tiempo para hacerlo.
Sin embargo, estas influencias no se sienten como muletas. Más bien, se combinan de manera brillante para que Black Rabbit se sintetice en una obra maestra absorbente, tan cargada de ansiedad que resulta imposible apartar la vista.
Ofrece grandiosas y sórdidas vibras neo-noir
La expansión urbana que retrata Black Rabbit evoca algo entre Michael Mann y David Fincher. Con una paleta de color verde oscuro y sucia, cortesía de los directores de fotografía Peter Konczal e Igor Martinovic, dota a las calles de Nueva York de un aire casi sin tiempo ni lugar definido. La ciudad ya no es tan peligrosa como en los años 80, pero realmente se siente como si pudiera serlo cuando ves Black Rabbit.
También evoca una de las series previas de Bateman, Ozark, tanto en lo narrativo como en lo visual (cabe señalar que su excompañera Laura Linney dirigió uno de los episodios de Black Rabbit). Si vas a hacer una serie sobre el submundo criminal, es clave conseguir el ambiente adecuado.
Jude Law y Jason Bateman nunca han estado mejor
Law y Bateman no parecen la dupla más obvia para interpretar a hermanos en pantalla, pero el ex Arrested Development y el actor de El talentoso Sr. Ripley logran que parezca que debieron haber sido hermanos siempre. Juntos transmiten la tragedia de su pasado con una naturalidad conmovedora, aprovechando bien sus virtudes como actores.
Aunque técnicamente ambos interpretan roles fuera de lo habitual (Bateman suele ser el hombre correcto que trata de mantener todo bajo control), la versión de “oveja negra” que ofrece no está tan lejos de su Michael Bluth, mientras que Law funciona muy bien como el admirado chico de oro. Así, se potencian mutuamente y suman riqueza al resto de la serie. Son sumamente convincentes para hacernos creer que han pasado la vida amándose y odiándose a partes iguales.
Ve Black Rabbit ahora en Netflix.







