En medio del estreno de la nueva temporada de Juego de Voces, Angélica Vale dejó una de las confesiones más curiosas —y entrañables— sobre su relación con algunos de los participantes del reality: aunque no comparten sangre, considera a Jorge D’Alessio y Ernesto D’Alessio como parte de su familia.
“Les digo primos porque crecimos juntos”, revela en entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español. “Mi mamá es madrina de Jorge de bautismo… todas las fiestas, la niñez, la adolescencia, luego ya hasta nos tocó parrandear juntos”.
Angélica añade que, además, su papá, Raúl Vale, fue un gran amigo de Jorge Vargas, padre de “sus primos”.
Para Vale, el vínculo con los hermanos D’Alessio es tan fuerte que trasciende cualquier definición formal.
“No son mis primos de sangre, pero sí soy prima de corazón”, explica. “Mi papá era muy amigo de su familia, mi mamá también… compartían manager, crecimos juntos. Entonces sí, somos familia”.
Esa cercanía es tan natural que incluso dentro del programa termina involucrándose en sus dinámicas como si fuera una más del clan.
“Acabo embarrada en los pleitos de hermanos como prima”, dice entre risas. “Me preguntan ‘¿a quién quieres más?’… ¡imagínate!”.
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‘Juego de Voces’: una familia en pantalla

En esta tercera temporada de Juego de Voces, el concepto de “hermanos y rivales” ha llevado las emociones al límite, algo que Vale vive muy de cerca como conductora.
“No soy terapia, pero sí parece terapia familiar”, bromea. “Hay mucho bullying… pero bullying de amor”.
Sobre los participantes, destaca cómo cada dupla tiene su propia personalidad:
- “Alex Fernández es como el líder sindical de su grupo, contesta todo, habla de todo”.
- “Camila (Fernández) creo que es la que mejor se porta”.
- “Esteban Silva… primero le decíamos el ‘guapito’, luego ‘guapete’, ya sabes cómo somos”.
Además, confiesa que con algunos de ellos creó lazos que no tenía antes: “Con los Río Roma y los Silvas no me llevaba tanto, y ahora ya los amo… ya somos familia, nos escribimos, estamos pendientes”.
Un refugio emocional en medio del caos
Más allá del show, Vale atraviesa un momento personal importante, lo que ha hecho que este proyecto cobre aún más significado en su vida.
“Me cura muchísimo ir a trabajar. Me da toda una buena vibra”, asegura. “Regresar a Televisa… huele a mi casa, crecí ahí”.
Ese regreso no solo implica emociones, sino también sacrificios físicos y logísticos. La actriz viaja constantemente entre Estados Unidos y México para poder cumplir con el programa sin descuidar a sus hijos.
“Estoy yendo de un día para otro, literal. Mi garganta ya está cansadísima de tanto avión”, comparte.
Aun así, lo más difícil sigue siendo la distancia, aunque sea breve: “Dejo a mis hijos y lloro todas las semanas… soy una exagerada, ¡no más los dejo de ver un día!”.
Entre familia elegida y familia real
El concepto de familia se ha vuelto central tanto en su vida personal como en el programa. Mientras construye nuevas conexiones con sus compañeros, también valora profundamente el apoyo en casa.
“El apoyo de mi mamá siempre está presente”, dice sobre Angélica María. “Me ayuda también con los chamacos… es mi gran compañía”.
Así, entre viajes, emociones y reencuentros, Vale demuestra que la familia no siempre se define por la sangre, sino por la historia compartida.
“Sí, no somos primos de sangre… pero sí somos familia”, concluye.
La tercera temporada de Juego de Voces se transmite todos los domingos a las 8:00 p.m. ET / 7:00 p.m. Centro por Univision, con episodios disponibles también en la plataforma ViX en Estados Unidos y México.





