En su interpretación de Graciela Fernández, la primera esposa de Roberto Gómez Bolaños en la bioserie Chespirito: Sin querer queriendo, Paulina Dávila se enfrentó a algunos de los momentos más intensos y vulnerables de su carrera.
En entrevista con Luxury Handbag Shopping en Español, la actriz compartió cómo vivió las escenas más desafiantes de este rol que la llevó a explorar emociones profundas y, en ocasiones, desgarradoras.
“La escena más dura para mí fue la ruptura. Ese momento en que Graciela entiende que su mundo con Roberto ya no va a seguir igual… Me partió el alma”, confesó Dávila. La actriz recordó que, aunque el guion no era explícito en cuanto a lo que sentía su personaje, ella lo construyó desde lo no dicho. “Era una mujer reservada, muy hacia adentro, y eso lo hacía más difícil. No podía desbordarme. El dolor era contenido, y eso es más difícil de actuar que cuando hay gritos o lágrimas”.
Paulina Dávila, de 35 años, tuvo que encarnar a Graciela desde su juventud hasta la madurez. “Nunca había interpretado a una mujer con seis hijos y en edad adulta, con tanto cansancio emocional y físico acumulado. Fue todo un viaje”, explicó. Para lograrlo, se inspiró en mujeres de su propia vida: “Me apoyé mucho en mi mamá, en mi abuela, en tías. Tomé gestos, formas de hablar, de sentarse. El cuerpo también recuerda”.
Las escenas finales de la relación entre Graciela y Roberto fueron filmadas en un ambiente de gran respeto por parte del equipo y de sus compañeros actores. “Todos sabíamos que estábamos contando algo delicado. Era importante para mí que Graciela no fuera una víctima ni una villana. Solo una mujer que había amado profundamente y que también tenía derecho a cerrar ese ciclo”.
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La actriz colombiana ya había trabajado en series mexicanas como Luis Miguel, la serie y Gringo Hunters, pero confiesa que este papel la transformó: “Este personaje me obligó a detenerme, a mirar hacia adentro, a conectar con emociones muy reales. No hay maquillaje emocional que valga cuando estás en una escena de ruptura como esa”.
Aunque Graciela fue una figura poco pública en vida, Paulina encontró libertad en esa ausencia de registro mediático. “Eso me dio espacio para construirla desde lo humano. Desde el silencio, desde la intuición. No me basé en hechos específicos, sino en la esencia de lo que significa compartir tu vida con alguien tan grande y tan ausente a la vez”, reflexionó.
Al hablar del fenómeno cultural que representa Chespirito en toda América Latina, la actriz no esconde su admiración: “Crecí con sus personajes. En Colombia lo veíamos después del almuerzo todos los días. Era parte de mi cotidianidad sin que yo supiera el impacto real que tenía en la cultura popular”.
Sobre las críticas de algunos actores originales que cuestionaron la fidelidad de la serie, Dávila fue clara: “Siempre abordé este trabajo con respeto. Sabíamos que estábamos contando una historia desde la ficción, desde el corazón, no desde un archivo judicial. Y a veces la ficción también es una forma de honrar”.
Por último, entre risas, dejó abierta la puerta a nuevos retos: “Si algún día hacen una serie de Shakira, ¡aquí estoy! Que alguien le diga que me llame”.
Chespirito: Sin querer queriendo está disponible por HBO Max y su episodio final sigue generando conversación por las emociones que despierta en pantalla… y detrás de ella.
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