En un momento de absoluta transformación personal y artística, Mon Laferte acaba de presentar Femme Fatale, un álbum que ella misma describe como el más honesto, visceral y libre de su carrera. En conversación exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español, la artista reveló que este nuevo capítulo no habría sido posible sin un cambio profundo en su vida: la maternidad.
“La maternidad me ha ayudado a ser más sensible”, confiesa Mon, a sus 42 años. “Y también, un poco, como que ya no me importa tanto. Me di cuenta de que todo lo que uno cree que es importante… no importa”. Ese desprendimiento emocional se convirtió en una de las claves del disco: un permiso explícito para ser y crear desde un lugar más auténtico.

Además de ese cambio interno, Femme Fatale llega como un proyecto musical ambicioso y profundamente estilizado. El álbum reúne 14 canciones que mezclan lounge, jazz, bolero y pop lírico, con colaboraciones de Nathy Peluso, Conociendo Rusia, Tiago IORC, Natalia Lafourcade y Silvana Estrada. El single central, “Melancolía”, captura esa estética nocturna y emocional que atraviesa toda la obra y aunque la artista chileno-mexicana dice que es difícil saber qué temas van a conectar con la gente, asegura que la honestidad siempre se siente: “Cuando no estoy tan honesta en las letras, la gente lo nota”.
Pero detrás de esa sofisticación sonora hubo un proceso igual de desafiante en lo personal. Mon admite que este álbum no fue sencillo de hacer. “Tocar ciertos temas fue complejo”, explica. “Abrir tanto de mi vida al mundo a través de las canciones… pero como que a uno ya no le queda otra más que hacerlo y hablar más directa”, dice.
La artista lo resume como un momento de claridad: un encuentro por fin sin resistencia con su identidad creativa. “Me gusta la música triste, me gusta lo dramático, me gusta lo honesto, lo confesional, lo poético”, dice sin rodeos. “Hay algo de instalarme en mi yo artista y decir: ok, esto es lo que soy. Y esta vez lo acepté, lo abracé, y eso es”, cuenta.

Ese gesto de aceptación llega después de años de sentirse obligada a reinventarse radicalmente en cada proyecto. “No me gusta repetirme”, cuenta. “Me gusta que un disco sea muy distinto al anterior y que sorprenda. Pero esta vez fue diferente: entendí que esta también soy yo”.
La conversación se vuelve más íntima cuando recuerda una frase que dijo unas semanas atrás, entre el ruido y la prisa de una alfombra roja: “Me gusta sufrir”. Esta vez, lo aclara con honestidad y humor. “Definitivamente no me gusta sufrir”, asegura entre risas. “Es una broma porque mi música tiene mucho de eso, pero sin buscarlo me tocó una infancia-adolescencia compleja. No lo pasé tan bien… aunque en ese momento no sabía. Pensaba que así era todo”.
Lo que vino después, dice, fue un acto de alquimia: “Tomé eso y lo convertí en oro. Mi arte ha llegado a transformar ese pasado. Mi obra es dramática, sí, pero no me gusta sufrir”.

Ese pasado también reaparece en su documental Mon Laferte, te amo (disponible en Netflix), una pieza que ella nunca imaginó hacer. “Yo no quería hacer un documental. Me daba vergüenza”, admite. Lo aceptó solo porque la idea de tener imágenes de su embarazo le parecía un regalo para su hijo. Pero cuando vio el primer corte, casi se arrepiente. “Mi primera reacción fue decir: no, no, no, esto no puede salir”.
Finalmente decidió dejarlo casi intacto. “Me di cuenta de que esas heridas no van a sanar nunca del todo, pero convivo con ellas de mejor manera”, reflexiona. “Y pensé que, así como ver documentales de Chavela Vargas, Violeta Parra o Nina Simone me ayudó a mí… quizás el mío pueda ayudar a alguien más joven”.
Mientras habla de Femme Fatale, surge una frase que resume este momento de su vida: es un disco nacido de la valentía. Valiente para aceptar lo que siente, valiente para mirar su historia sin maquillarla, valiente para reconocer que ya no necesita esconder la vulnerabilidad detrás de una versión más controlada de sí misma.
“Es un disco muy honesto”, dice finalmente. “Y también muy yo. Pero ahora sí, yo de verdad”.




