Cuando ves la primera temporada de ‘La Reina del Flow’, se entiende perfectamente: la historia de una joven con talento para componer y cantar que, rodeada del poder de los narcos en Medellín, pierde a su familia, es traicionada y acaba 17 años en la cárcel. La teleserie colombiana retrata los negocios turbios, el cobro de vacunas, la extorsión y las amenazas lideradas por “Manín”, el cabecilla y villano principal.
Aunque ‘La Reina del Flow’ mantiene la línea de otras series exitosas, como ‘El Cartel’, ‘Narcos’, ‘Las muñecas de la mafia’ y ‘Pablo Escobar, el patrón del mal’, luego va transformando esa narrativa para enfocarse en el crecimiento musical y en las estrategias de la industria, incluyendo la moda que cumplen los artistas.
Luz Lancheros, una reconocida periodista colombiana, especializada en historias de moda, publicó un análisis donde destaca que la teleserie lleva la sombra de la violencia impuesta por el narcotráfico. “En Colombia es imposible tapar el sol con un dedo, pero ante ese mal, muestra cómo el talento, el empeño y las ganas de hacer las cosas bien se imponen ante los villanos, los narcos”, escribe.
El primer ejemplo es “Charly Flow”, un personaje que parece inspirado en Maluma, con tatuajes llamativos, un peinado finamente trabajado y vestimenta propia del éxito económico, acoplada al género urbano: con zapatillas, joyas, camisetas ajustadas y chaquetas. Es una estrella consolidada.
Por su parte, “Yeimy Montoya” es una artista en ascenso. Si bien sus planes de venganza le impiden enfocarse de lleno en la música, en la primera temporada (como Tammy Andrade) muestra el carisma, la inteligencia comercial y la visión que debe tener una productora musical y manager.
Segunda temporada: más flow y un nuevo villano… ¡Musical!
En la fase siguiente de la historia el narcotráfico sigue presente, pero definitivamente ha quedado en un segundo plano. La temporada comienza con conciertos, giras, un vestuario que solo portan los artistas de renombre y un sello de la moda marcado por Yeimy Montoya, que ahora se ha convertido en la reina del flow.
Manín regresa para vengarse y es una pesadilla para los protagonistas, pero un nuevo villano aparece para revolucionar el concepto. Se trata de Mike Rivera, un destacado productor musical que, con estrategias sucias y contratos engañosos, quiere que su empresa lidere el mercado, incluso si tiene que pisotear las demás.
Yeimy ahora baila, hace coreografías que enriquecen la esencia musical de la teleserie. ‘El Huracán’ Irma también busca consolidar su carrera y Erik, hijo de Charly y Yeimy, goza de la fama que empezó a construir en la primera temporada. También muestra cómo las empresas musicales mantienen una competencia sin tregua, buscando dominar no solo el mercado colombiano, sino también latinoamericano, anglosajón y mundial.
“Claramente, ‘La Reina del Flow’ marca esa transición y florecimiento de las industrias creativas en Colombia. Da paso a una era de nuevos relatos audiovisuales donde sigue la violencia de los narcos, pero que Yeimy y Charly superan con trabajo y resiliencia”, recalca Lancheros en su análisis sobre la teleserie.
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‘La Reina del Flow 3’: adiós a los narcos
Pero el verdadero cambio de piel llega con la tercera temporada, duramente criticada por los fans en el contenido dramático de la historia, pero que guarda un aspecto fundamental que no puede pasar desapercibido: los narcos han desaparecido.
La renovación artística sigue activa: los vestuarios están actualizados, son joviales y si se quiere extravagantes. Pero además se aprecia en “Soraya” (Michell Orozco) el importante rol de un asesor de imagen. Es cierto que su trabajo carece de ética y profesionalismo, ya que solo desea acercarse a Charly, pero deja claro que detrás de cada artista hay un equipo trabajando por su aspecto físico, su vestimenta y bienestar.
El villano principal vuelve a ser Mike Rivera, quien desde la cárcel (y luego fuera de ella) ataca a los protagonistas con estafas digitales, saboteos cibernéticos y atentados tecnológicos, muchas veces con la herramienta más poderosa del momento: la inteligencia artificial.
Rivera contrata a dos jóvenes programadores que, con hambre de poder y necesidades psicológicas, se convierten en los autores materiales e incluso intelectuales del malvado productor musical. Sí, aquí no hay narcos ni negocios callejeros entre mafias.
Por último, hay un nuevo ascenso artístico: Yara Giraldo, una joven mecánica automotriz que se convierte en “Sky”, la estrella musical que desde pequeña admira a Yeimy Montoya y que, según los fans en la historia, podría arrebatarle el trono. En ella vuelve a verse la intención de introducir renovadas facetas de la moda artística, además de que se trata de Alisson Joan, una cantante real. Aunque el personaje tiene seguidores y detractores, su evolución en la tercera temporada es impresionante.
“Se puede decir lo que sea de la última temporada, pero es indudable que leyó un momento histórico en Colombia, donde ya no queríamos contarnos desde nuestros demonios ni desde nuestras derrotas, sino desde nuestras batallas, victorias y alegrías”, sella Luz Lancheros en su análisis.
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