Entre maratones, clases de yoga y meditaciones que abrazan a miles desde una pantalla, Mariana Fernández también sostiene otro rol que la define: el de tía. Pero lejos de ser un apodo casual o una etiqueta social, para ella es una forma de estar en el mundo, de entregar afecto, de construir familia desde otro lugar, en paralelo a un camino personal de decisiones difíciles y una independencia que no negocia.
“Cuando nació mi ahijado fue como encontrar el amor de mi vida de una manera muy distinta”, recordó en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español. Desde entonces, los sobrinos —seis en total— pasaron a ser parte esencial de su vida. “Para mí, el ser tía es lo más cercano a sentir los míos”, dijo con claridad. “Y no como la tía cool. También los regaño si hace falta”.
El apodo “la tía Mariana” terminó trascendiendo el ámbito familiar. En sus clases de Pelotón, lo dice en voz alta. No como una marca, sino como una extensión de lo que representa: alguien que guía, que cuida, que sostiene. “Sí soy su coach, programo lo que vamos a trabajar. Pero también quiero que se sientan en un espacio seguro, que se puedan desahogar, que sepan que está bien empezar de nuevo después de un capítulo difícil”, explicó.
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Ese espacio seguro también lo ha necesitado ella. Hace poco, cumplió 40 años. Venía de una relación larga en la que había imaginado construir una familia. “Rompimos, ya vivíamos juntos, estábamos empezando a hacer el intento. Todo eso se esfumó bastante rápido”, contó. Hoy, está recomenzando su camino a la maternidad sola. “Tengo mi donador, estoy programando otra ronda. No será como lo imaginé, pero me siento empoderada de tomar las decisiones a mi manera”.
En ese contexto, el rol de tía cobra aún más sentido. No como sustituto, sino como elección. “Vivo en Nueva York, tengo una vida menos tradicional, pero me gusta mostrarles a los chicos otra forma de ver el mundo”, explicó. “Que sepan que tienen a esa tía que los quiere, que los escucha, que los apoya, que está presente”.

Y sí, la historia de “la tía Mariana” no es una anécdota simpática ni una pose pública. Es un territorio emocional propio, que ella eligió habitar con profundidad. Como todo en su vida, lo hace con honestidad. “A los 40 me siento más fuerte. Pido menos disculpas por hacerme prioridad. Por querer vivir la vida con mis reglas, sin esperar a nadie más para moverme hacia adelante”.
Esta nueva etapa también la encuentra rediseñando su forma de entrenar. Aunque sigue fiel a la corrida —este domingo participará de su décima maratón en la ciudad de Nueva York—, hoy integra otras disciplinas a su rutina diaria. “Antes solo corría. Ahora entendí lo importante que es alternar con fuerza, descanso, movilidad”, explicó. Herramientas como Peloton IQ, la nueva función de la plataforma que sugiere rutinas semanales personalizadas, la ayudan a planificar mejor su entrenamiento y también el de quienes la siguen. “Es una forma de entrenar más inteligentemente, y me encanta poder compartir eso desde mi experiencia”, cuenta. Después de todo, su manera de entrenar -y de enseñar- también es su manera de vivir: adaptarse, escuchar(se) y empezar de nuevo si hace falta.
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