El pasado 31 de diciembre, Lourdes Stephen fue una de las grandes protagonistas de la televisión hispana en Estados Unidos. Por tercer año consecutivo, la conductora dominicana recibió el Año Nuevo en vivo desde Times Square, en Nueva York, como parte de la programación especial de Telemundo. La noche fue histórica no solo por las postales desde el corazón de Manhattan, sino también por el impacto que tuvo en la audiencia… y por lo que Lourdes tuvo que hacer para sobrevivir al frío.
“Me puse seis layers. No voy a pasar frío, no”, dijo Stephen, de 49 años, con su característico sentido del humor, en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español. “El año pasado nos cayó una lluvia… no hubo manera de escapar de esa”, recordó. Esta vez, Lourdes no dejó nada librado al azar: además de abrigarse con estrategia —”dos térmicas, un cuello de tortuga, un suéter, el vestido y el coat“, detalló—, se protegió con medias de lana, botas y guantes, sin sacrificar el estilo. El resultado fue un look monocromático en fucsia que destacó en pantalla y en redes, reafirmando que el glamour también puede resistir al invierno neoyorquino.

Para ella, cada año es una nueva oportunidad de sorprender. Y lo logra. En 2024 llegó en helicóptero; en 2025, recorrió Manhattan en un autobús de dos pisos junto a Yailin La Más Viral. Y esta vez, abrió el especial en un bote sobre el East River, con la bandera de Telemundo flameando detrás. “Me sentía como una mezcla entre Stray Kids y Ariana Grande”, bromeó.
La producción, liderada por Ricdamis García, cuidó cada detalle, desde el ángulo del Brooklyn Bridge hasta los colores que destacarían en cámara. “Él visualiza todo. Es muy detallista. Y sabe cómo destacar en cada encuadre”, reconoció Lourdes.
Pero el espectáculo no fue solo visual. Este especial, titulado Bienvenido 2026, fue visto por más de un millón de personas y posicionó a Telemundo como la cadena en español número uno durante la noche de Año Nuevo entre adultos de 18 a 49 años. A esto se sumó el éxito de la edición especial de Al Rojo Vivo: Adiós 2025, conducida también por Lourdes y Jessica Carrillo, que se convirtió en la más vista en la historia del formato, con 960 mil televidentes en total y 308 mil adultos entre 18 y 49 años.
La química entre ambas presentadoras no pasó desapercibida, así como el vestuario que usan no solo en el especial sino cada vez que salen en pantalla. “Nos gustaría tomar el crédito, pero tenemos un equipo increíble que armoniza todo”, dijo Lourdes con humildad. Aunque, eso sí, no pierde la oportunidad de agregar su sello personal: “Yo siempre le pongo mi toque, me encanta, es algo que hago de pequeña: siento que eso es lo que te distingue”, señaló, levantando la mano para mostrar un anillo de su colección personal.
Más allá del brillo, el rating y la adrenalina del vivo, conducir desde Times Square el último 31 de diciembre tuvo un significado más profundo para Lourdes. Estar en ese escenario, frente a millones de televidentes, no solo fue un logro profesional, sino una oportunidad para visibilizar a toda una comunidad. “En una plataforma como esta, yo quiero poder ser una digna representante de todos nuestros hermanos inmigrantes”, aseguró con emoción. “Yo también llegué a este país con sueños y con la esperanza de construir una vida mejor. Por eso, cada vez que tengo un micrófono en la mano, pienso en quienes están luchando por salir adelante, en quienes trabajan, en quienes no se rinden. Esto también es por ellos”, agregó, reafirmando su compromiso con las historias que la conectan con su audiencia.
Y este año, ese compromiso con la autenticidad fue aún más visible: su hijo apareció con ella al aire en los últimos minutos de la transmisión. Un gesto pequeño, pero profundamente simbólico. “Eso representa lo que estaba viviendo la gente en sus casas: abrazando a sus hijos, celebrando juntos. Y detrás de la pantalla, yo estaba haciendo lo mismo”.
En medio del glamour, del frío y del ruido de Times Square, Lourdes Stephen encontró la forma de ser ella misma: madre, periodista, mujer inmigrante, profesional apasionada. Y, una vez más, se ganó el corazón de la audiencia.





