Después de casi una década de lucha, decepciones y puertas cerradas, Las Tres Sisters no solo es una película: es un milagro.
Así lo relatan sus protagonistas, creadoras y productoras —Marta Cross, Virginia Novello y Valeria Maldonado—, quienes abrieron su corazón en exclusiva para Luxury Handbag Shopping en Español, compartiendo cómo la hermandad, la fe y el apoyo inesperado del equipo de Ted Lasso lograron llevar esta historia a la pantalla.
El camino fue largo. “Fueron seis años de escribir este proyecto, nueve de tocar puertas”, recuerda Virginia, de 38 años. “Estuvimos a nada de empezar varias veces. Llorábamos de emoción y luego todo se caía”. Virginia fue clara en 2020: “Si esto no pasa para marzo de 2021, bye”. Y entonces, el milagro: un inversionista apareció justo en ese mes. “Fue como una señal”, dice Valeria, de 39 años.
La película finalmente se filmó en octubre de 2021 en locaciones rurales de México. Pero esa ventana de oportunidad fue el impulso que necesitaban para seguir creyendo, porque tenían claro lo que querían mostrar en ella: al México verdadero, con toda su cultura y pueblos mágicos, lejos de la violencia y temáticas de narco que proliferan en estos tiempos.
El milagro de la maternidad en la industria
Para Marta, de 40 años, madre de familia al inicio de este proyecto, la cinta es también un testimonio de resistencia. “Pensé que no iba a hacer nada más en mi carrera. Cuando eres mamá, muchos creen que ya no puedes actuar, escribir o producir. Pero mis hermanas me ayudaron a continuar”, comparte.
La hermandad se volvió literal: “Ellas esperaban a que durmiera a mis hijos para escribir hasta las dos de la mañana. Cuando tuvimos que ir a México, me ayudaron a encontrar una niñera. Virginia y su familia se encargaron de todo. Sentí que tenía una familia allá”.
Ted Lasso y Cristo Fernández, clave en la realización

Uno de los ángeles en esta historia, como las tres coinciden en relatar, fue Cristo Fernández, a quien conocimos como Dani Rojas en Ted Lasso y quien en Las Tres Sisters no solo actúa, sino también fungió como productor ejecutivo con su casa Espectro MX.
“Cristo es una persona que abre puertas para otros. Gracias a él, tuvimos acceso a la posproductora de Ted Lasso, que hizo el sound mixing en Universal Studios”, detalla Virginia. “Es alguien que representa a México con un corazón enorme”.
Las actrices coincidieron en que la generosidad de Cristo Fernández no solo está en la preocupación de hacer un esfuerzo por lograr un retrato positivo de su país natal, del que se siente profundamente orgulloso, sino de idear y arreglárselas para ayudar a que más realizadores logren esa visibilidad que tan difícilmente se logra en el circuito cinematográfico.
La espiritualidad detrás del guión
Las vivencias personales fueron la base de la historia. Marta confesó que una escena en el temazcal la ayudó a sanar una experiencia traumática con su hermana: “Lloré como nunca. Fue medicina. Pude soltar esa ‘sofá’ emocional que cargaba. Cambió mi vida”.
Valeria recordó cómo pidieron perdón y permiso a los ancestros al filmar la escena final en un cementerio sagrado: “La película honra a quienes vinieron antes. El milagro no está en la meta, sino en el camino”.
Terapia, conflictos y hermandad
Aunque la hermandad fue su motor, también enfrentaron tensiones. “No hay relación perfecta. Lo que hace válida una relación es cómo se trabaja a través del conflicto”, asegura Virginia. ¿Su secreto? “Las tres tenemos la misma terapeuta, eso es algo que nos gusta decir, porque las tres somos personas conscientes y nuestra terapeuta nos dice hacia dónde debemos seguir”, agrega Virginia al tiempo que reflexiona que eso les ha ayudado a “tener conversaciones incómodas, pero necesarias”, pues no les interesa mantenerse en el conflicto, sino resolverlo.
El rodaje también tuvo sus momentos ligeros. Virginia se cayó de un caballo (“Tengo una cicatriz para recordarlo”), Marta vivió un ritual chamánico real con actores que eran chamanes, y Valeria rememora cómo el último día de filmación terminó en un círculo de 100 personas abrazadas al atardecer: “Fue sagrado”.
Para Marta, en cambio, que es quien nació en Los Ángeles, rodar la película en los pueblos mágicos fue para ella el quinto papel de la película. “Personalmente, me cambió, porque fue ver cómo es la gente, la comida. Pude ver el sentimiento, la cultura, es espíritu, es amor. Me sentí como en familia, porque la cultura es decir: ‘Bienvenido a mi ciudad’. Y cuando yo regresé a LA, sentí el cambio y mis hijos lo sintieron también”.
Lo que esperan del público
“Queremos que la gente se vea reflejada”, dice Valeria. “No necesitas tener hermanas ni ser latina para sentir esta película. Queremos que se abran a los milagros que quizás no esperaban”. Explica la actriz mexicana que al final por algo eligieron que la película fuera una suerte de peregrinación porque para ellas el milagro no era llegar al destino, sino lo que iba ocurriendo en el camino.
Con su estreno previsto para este 2 de mayo (VOD o en renta), Las Tres Sisters se posiciona como una de las historias más personales y poderosas del cine independiente latino. Un canto a la hermandad, la maternidad y la resiliencia, con una producción marcada —literalmente— por la magia.





