Durante la semana de los Latin GRAMMYs,Taichu llegaba a Las Vegas viviendo su propia revolución silenciosa: era su primera vez en la ceremonia, su primera nominación y también el preludio de algo aún más grande. Entre risas, looks soñados y reflexiones sobre la escena argentina, la artista nos adelantaba un deseo profundo: que su nueva música encontrara a quien tuviera que encontrar.
Hoy, ese deseo se materializa con la salida de HOTCORE, su álbum más ambicioso y emocional hasta la fecha, un manifiesto sonoro donde conviven la vulnerabilidad, la fuerza y la estética cruda que la convirtió en un fenómeno global. El proyecto fue lanzado el jueves 4 de diciembre.
Una artista en expansión

En Las Vegas, Taichu se mostró luminosa, curiosa y juguetona. “Está siendo una vorágine divertida”, dijo en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español, al hablar de lo que significaba vivir su primera semana de Latin GRAMMYs, el último noviembre. Y reafirmó algo que la define: el juego es parte de su identidad, ya sea en la moda —“acá para todo hay que tener un lookazo”— o en la vida cotidiana. “Soy como un bebé adulto que hace música”, confesó.
A los 24 años, se reconoce hija de una generación argentina explosiva en lo musical. “Argentina necesitaba un poco de frescura”, aseguró, orgullosa del movimiento urbano que abrió puertas a tantos jóvenes creadores. Cuando le preguntamos con quién se sentía más afín, no dudó: María Becerra y Lali son sus grandes espejos. Admira -especialmente- la claridad, la intención y la energía femenina que hoy dominan la escena.
Pero Taichu también tiene claro qué la hace única: “Mi versatilidad. Tengo una visión a la que nunca le voy a fallar”. Esa intuición —mezcla de deseo y brújula interna— es la que guía cada uno de sus pasos. “La emoción por ahí no la sigo tanto, pero la intuición sí”, afirmó.
HOTCORE: el manifiesto definitivo de su universo
Lo que entonces era apenas una insinuación se volvió realidad. Taichu presentó HOTCORE, un álbum que expande y consolida el movimiento que ella misma creó. Si RAWR fue un nacimiento, HOTCORE es una declaración de madurez: un viaje entre luces y sombras, exceso y fragilidad, sensualidad y metal frío.
“Bajé un poco las defensas y permití que se escuchen otros lados de mí. Este disco marca un crecimiento”, confesó.
El álbum abre con “P.O.V”, un choque perfecto de pop y electrónica que sintetiza su dualidad artística. Le siguen explosiones como “Diva”, himnos de nostalgia como “Vicios en Vice City” y momentos de desarme emocional como “IA v5” o la desorientación íntima de “Dnd estás”.
Uno de los pasajes más destacados es “Los Angeles”, donde adapta la bachata a su propio código hotcore, en una balada urbana que desnuda el miedo a reabrir heridas. También celebra la amistad con “Freak Match”, una oda a encontrar familia en los amigos.
El proyecto incluye colaboraciones estratégicas: Sadboii en “Weapon”, CoucouChloe en el explosivo “Shine Club”, el dembow experimental de “Castigo” y el desborde hedonista de “QQ” junto a Rojuu. El cierre llega con “Pulso”, quizás su canción más personal, escrita entre lágrimas y valentía.
“Mi deseo es que el disco llegue a la gente que le tenga que llegar”, nos había dicho durante la entrevista. Y HOTCORE lo cumple: es un álbum que no sólo llega, sino que atraviesa.





