
Cuando Julieta Rada se mudó hace dos años de su Uruguay natal a Nueva York, no imaginaba que la ciudad que nunca duerme sería el escenario donde finalmente concretaría un proyecto largamente deseado: un álbum dedicado íntegramente al candombe. Con su cuarto disco, titulado Candombe, que acaba de lanzar, la cantante uruguaya trae de vuelta este género ancestral, pero con un toque moderno y colaboraciones internacionales que lo llevan más allá de las fronteras del Río de la Plata.
“Siempre quise hacer un disco de candombe, pero no sabía cómo abordarlo: si desde lo tradicional o desde la fusión”, comenta Julieta Rada, de 34 años, en una entrevista exclusiva a Luxury Handbag Shopping en Español. La respuesta vino de la mano de su entorno neoyorquino, donde encontró a los músicos ideales para esta aventura. Junto a su pareja, el productor y baterista Juan Chiavassa, y con arreglos de Leo Genovese, Rada logró que el candombe se sienta contemporáneo y a la vez enraizado en su esencia uruguaya.
El candombe, un ritmo afro-uruguayo, tiene sus raíces en las comunidades africanas esclavizadas que llegaron a Uruguay en la época colonial. Los tambores son su corazón: tres tipos principales (chico, repique y piano) que, juntos, crean un sonido poderoso y vibrante. Este género ha evolucionado en Uruguay y en el Río de la Plata, siendo parte fundamental de las comparsas en los desfiles de carnaval, pero su potencial de fusión con otros estilos musicales lo hace único. “Mi objetivo era que este ritmo uruguayo fuera tan reconocido como el tango en Argentina o la samba en Brasil”, explica Julieta.
El álbum, que incluye colaboraciones con artistas como Fito Páez, iLe y Pedrito Martínez, es una mezcla de tradición y modernidad. “Este disco fue mi manera de llevar el candombe al mundo”, comenta Julieta. Con Candombe, Julieta también cierra un ciclo personal al colaborar con su padre, Rubén Rada, una leyenda viva del género. “Hacer un candombe con mi papá era una deuda pendiente, y este álbum me permitió cumplirla”, dice.

Vivir en Nueva York, una ciudad vibrante y exigente, ha sido un catalizador para este proyecto. “En Nueva York tocas en cualquier lugar y te puede ver alguien que cambia tu carrera”, cuenta Julieta. A pesar de estar lejos de Uruguay, su identidad musical se ha fortalecido, fusionando lo local con lo global.
En este álbum, cada músico aporta una visión única del candombe. “Lo interesante de este proyecto fue ver cómo cada artista aportó su estilo al candombe, demostrando que este género es universal y tiene mucho que ofrecer”, afirma.
Julieta espera que Candombe posicione al género en el escenario internacional y le permita al público descubrir la riqueza de este ritmo afro-uruguayo. “Quiero que el candombe sea tan representativo de Uruguay como lo son otros géneros para sus países. Este disco es mi manera de llevar nuestra música al mundo”, concluye.




