Desde una esquina de Queens hasta el corazón de Montevideo, Juan Wauters acaba de lanzar MVD LUV, el álbum más íntimo de su carrera. Y no es solo una colección de canciones: es una carta de amor a su ciudad natal, a su familia y a una parte de sí que, por años, vivió en pausa.
“Quería hacer algo simbólico, no solo del nuevo disco, sino del proyecto entero”, comentó Wauters, de 40 años, en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español. En sus recientes shows en Nueva York —más bien besos musicales que conciertos formales— el artista apostó a la espontaneidad y la emoción: “Como caminando sobre la cuerda floja, a punto de que todo se desarme”.
El disco nació después de una reconexión paulatina y profunda con Montevideo. “Hasta 2016 iba cada cinco años. Después empecé a ir todos los años y me sentía súper bien”, recordó. La pandemia le sumó un giro inesperado pero feliz: conoció a la cineasta Lucía Garibaldi, su actual pareja, con quien hoy comparte hogar y proyectos entre Uruguay y EE.UU.
Grabado completamente en Montevideo, con músicos locales y alma de barrio, MVD LUV es, como él mismo dice, “un regalo para Montevideo, para que nos quede a nosotros en la cultura”.
Uno de los momentos más dulces del disco llega con “Dime Amiga”, protagonizado por una pequeña actriz… que no es otra que su hija. “No la muestro en redes, pero es un hecho tan importante que quería compartirlo”, confesó. “Quería comunicarle al público, de manera sutil, que soy papá”.
La canción es parte de una trilogía audiovisual que cuenta la historia de un artista que abandona su trabajo para cantar, sobrevive tocando en el subte y luego se enfrenta al dilema del éxito. Todo contado con ternura, humor y un estilo visual encantador dirigido por Garibaldi y un equipo cercano de colaboradores.
Y como si fuera poco, Wauters también diseñó su propio gorro con pompones, inspirado en el candombe moderno. “Es parte del juego creativo. Creo que en ese disfrute personal, la gente se siente identificada y me quiere acompañar”.
En lo musical, mezcla ritmos tradicionales con pequeñas joyas cotidianas: milanesas al pan, mensajes inesperados, paseos con alguien querido. “Lo cotidiano nos une como humanos”, dijo. Y eso es lo que busca: conexión. Sin poses, sin fórmulas.
Sobre escribir en inglés o en español, se siente cómodo en ambos mundos. “Lo importante es la profundidad. Quiero que mis letras tengan muchas capas, que se puedan digerir de distintas maneras”.
¿Su deseo para MVD LUV? No tiene dudas: “Me encantaría que este disco se haga un clásico de Montevideo”.





