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Herman Cornejo, bailarín del American Ballet Theatre: “Nunca me olvidé una coreografía, pero una vez casi no llego al escenario” (Exclusiva)

Herman Cornejo, bailarín argentino.
Herman Cornejo durante la temporada de apertura del American Ballet Theatre en 2022.Bennett Raglin / Getty Images

A lo largo de su exitosa carrera, Herman Cornejo ha protagonizado algunos de los papeles más exigentes del ballet clásico. Sin embargo, incluso con su impresionante disciplina, hay momentos en los que la vida en el escenario le ha jugado una mala pasada.

“Nunca me olvidé una coreografía, pero el año pasado, bailando El Cascanueces, casi no llego al escenario a tiempo”, contó entre risas en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español.

El episodio ocurrió cuando, junto a su compañera Skylar Brandt, decidió calentar antes de salir a escena repitiendo parte de la coreografía en el estudio. “El primer pas de deux de la escena de la nieve es muy cansador, así que pensamos que hacerlo antes nos pondría más en ritmo. Pero como estábamos alejados, no escuchamos bien la música y cuando nos dimos cuenta, ya era nuestra entrada. Salimos corriendo a toda velocidad, sacándonos los pantalones en el pasillo y entramos justo en la nota en la que debíamos estar. Esos momentos te recuerdan que, más allá de todo, seguimos siendo humanos”.

Pero más allá de las anécdotas inesperadas, Cornejo, de 43 años, se encuentra en una etapa de transformación profesional. Tras 26 años en el American Ballet Theatre, ahora explora su faceta como director y creador con Anima Animal, su más reciente producción, que se estrenó en el Joyce Theater de Nueva York el 18 de febrero

Un ballet perdido y una señal del destino

La obra está inspirada en un proyecto inédito de Vaslav Nijinsky, quien en 1917 planeaba montar un ballet basado en la leyenda guaraní del Urutaú, en Argentina. Sin embargo, nunca llegó a realizarse, pues poco después fue diagnosticado con esquizofrenia y se retiró de los escenarios.

“Siempre sentí una conexión con Nijinsky. En Argentina, el ballet existe gracias a él, y en mi carrera interpreté varios de sus roles más icónicos. Cuando descubrí que su última idea era hacer un ballet sobre una leyenda indígena en Argentina, sentí que era una señal”, explicó.

Cornejo supo de este proyecto gracias a Patricia Casañas, experta en prensa del Teatro Colón, quien le mostró un antiguo periódico donde se mencionaba la intención de Nijinsky de colaborar con Stravinsky en la música. “Era una joya oculta. Me sorprendió que nadie hablara de esto antes. Fue un momento en el que sentí que este ballet tenía que hacerlo yo”, aseguró.

De intérprete a creador: un nuevo capítulo en su carrera

El camino hacia Anima Animal comenzó en plena pandemia, cuando Cornejo, imposibilitado de bailar en los escenarios, empezó a desarrollar ideas como productor y director. “Fue el momento en el que tuve que estar del otro lado, pensar en crear algo propio. Y me encantó. Creo que esta obra marca un nuevo capítulo en mi carrera”.

Más allá de la danza, la obra también destaca por su innovadora propuesta musical. “No quería solo contar la leyenda, sino transmitir la conexión de los pueblos indígenas con la naturaleza. La música es clave en esta experiencia”, detalló. Para ello, convocó a dos compositores: Noelia Escalzo, especialista en música clásica y folclórica argentina, y Uji, productor de electrónica con un sonido influenciado por la naturaleza.

Su lado más personal: rituales, música y zapatillas

A pesar de su imponente presencia en el escenario, Cornejo mantiene hábitos simples antes de cada función. “Antes de salir, necesito controlar la respiración. Hay una técnica en la que golpeo los talones en el suelo para bajar la energía. Todo en el cuerpo es vibración”, explicó.

Y aunque se dedica a la música en el ballet, en su vida cotidiana su playlist es bastante particular. “No escucho música con letras porque me distrae. Solo frecuencias de vibración que ayudan a la concentración. Es lo único que escucho últimamente”.

Otra de sus pasiones fuera del escenario son las zapatillas. “Tengo muchísimas, pero al final siempre termino usando las mismas. Las Nike Air Force son mis favoritas, las tengo de todos los colores”, confesó.

Sobre el futuro de Anima Animal, Cornejo tiene claro su objetivo: “Para mí, este ballet es mi bebé. Y también siento la responsabilidad de reivindicar a Nijinsky. Siempre se habla de su talento y de su locura, pero quiero que se sepa que su último respiro no fue la enfermedad, sino este ballet. Ahora, el mundo podrá verlo”.

Anima Animal se presenta del 18 al 23 de febrero en el Joyce Theater de Nueva York, para luego viajar a Miami con una función única el 25 de febrero en el New World Center de Miami Beach.

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