Durante su paso por los Premios HEAT 2025, el artista urbano Farruko se despojó del personaje para mostrarse como pocas veces lo ha hecho: íntimo, reflexivo y profundamente humano. En una conversación sin máscaras, el cantante de éxitos globales como “Pepas” habló con franqueza sobre su transformación espiritual, su vida como padre, sus luchas internas, el amor, el ego y hasta sobre su perro —sí, el que lleva el nombre de un boxeador famoso.
Más allá de la música, Farruko, de 34 años, se convirtió en una voz que resuena con muchos que han tenido que enfrentarse a su propio desierto para encontrar propósito. Su discurso mezcla fe, calle, humor y sabiduría aprendida a golpes.
Aquí recopilamos las 8 revelaciones más íntimas que dejó esta charla imperdible, con la periodista y presentadora de televisión, Eva Rey, donde Farruko reafirmó lo que ya ha dicho incontables veces: “No quiero ser recordado solo como el tipo de ‘Pepas’. Soy mucho más que eso”.
1. Quiere ser el ‘superhéroe’ de sus siete hijos
Farruko confesó que tiene siete hijos, y que ellos son su motor para crecer como persona. Su mayor meta ya no es llenar estadios, sino dejar un legado real.
“Quiero que mis hijos vean que tuvieron un papá que no se doblaba (…). Quiero ser ese superhéroe de mis hijos”.
2. Ya no está casado y está abierto al amor
El artista confirmó su soltería (aunque no dijo cuándo se divorció de su ahora ex Kairy López) y aseguró que está abierto al amor, dejando ver que, aunque enfocado en su vida espiritual, no cierra la puerta a una nueva historia sentimental.
3. Rompe mitos sobre su fe
Farruko usó el humor para desmontar estereotipos sobre los cristianos. “Claro que los cristianos tienen sexo. También van al baño, se tiran ped–s, huelen mal… como todos”.
-Pero, ¿tú te tiras ped–s, no?, preguntó Eva Rey.
“Sí, porque tengo unos ped–s, pero bonitos”, dijo bromeando y remató, “¿Uno quiere oler un pe–o mío?”.
4. Habla abiertamente con sus hijos sobre sexo, drogas y alcohol
El artista urbano explicó que prefiere hablar con honestidad con sus hijos sobre temas sensibles como el sexo, las drogas y el alcohol, antes de que ellos los descubran en la calle.
“Ellos tienen que saber, y yo prefiero que lo escuchen de mí y no de la calle”.
5. Admitió que la fama lo nubló
Alcanzar la cima del éxito con “Pepas” tuvo su lado oscuro. Farruko reconoció que el ego lo desvió: “Vienes de no tener nada, y de momento te lo piden todas… hasta el muchacho se distorsiona”.
Con humor, reconoció que el poder y la popularidad pueden llegar a desconectar incluso lo más íntimo de uno mismo.
6. Se siente juzgado por su imagen y sus tatuajes
Aunque ahora predica un mensaje espiritual, Farruko sabe que su imagen puede confundir a muchos.
“La gente ve la cara, un tipo tatuado, y ya. Pero cuando hablas conmigo te das cuenta de que tengo conciencia”.
Añadió que no piensa ocultar su pasado ni cambiar su físico para agradar a los demás: “Mi barrio, Bayamón, me sale por los poros”.
7. Usa el boxeo como metáfora… y su perro se llama Canelo
En un momento clave, comparó el camino del artista con el de un boxeador: “Tú no sabes lo que duele un puño hasta que lo recibes. Luego decides cómo vas a pelear”.
Y como dato curioso, reveló que su perro se llama Canelo, en honor al reconocido boxeador mexicano. “Sí, tengo un perrito adoptado y se llama Canelo”, dijo entre risas sobre el perrito que adoptó que tiene 12 años y con quien, dijo, habla continuamente porque “sabe escuchar”.
8. Prefiere volar comercial: Adiós al jet privado
En otro momento inesperado de la charla, Farruko compartió que ya no vuela en avión privado como solía hacerlo en los años más frenéticos de su carrera. Según él, fue una decisión consciente para reconectar con la gente común y volver a pisar tierra firme, tanto literal como emocionalmente. “Volar comercial me devuelve a la realidad. Me hace ver de nuevo a las personas, escuchar sus conversaciones, sentir lo que viven”, explicó. Para Farruko, dejar el jet privado simboliza su renuncia al ego y a los lujos excesivos que lo alejaban de su esencia y, también, un poco ir a la segura, porque asegura que los vuelos comerciales tienen regulaciones, mientras que en los aviones pequeños “uno da los chavos (dinero) y uno no sabe si lo arreglan bien o solo le pasan un trapito para que se vea bien”.
Farruko, más humano que nunca
Estas revelaciones muestran a un Farruko que no se esconde detrás del personaje ni de la fama. El artista vive una transformación profunda, donde el centro ya no es el éxito comercial, sino la coherencia entre lo que vive, cree y transmite.





