Melissa Gilbert reveló que su padre biológico “sabía” que ella era su hija después de verla en televisión.
La estrella de ‘La casa de la pradera’, de 61 años, contó en el episodio del martes 8 de julio del pódcast “Patrick LabyorSheaux” que llamó a su padre biológico cuando era adulta para intentar contarle sobre su relación, pero él ya conocía la verdad.
“No le dije quién era y entonces me preguntó: ‘Bueno, ¿quién eres? ¿A qué te dedicas?’”, contó al presentador Patrick Labyorteaux durante el pódcast. “Y le dije: ‘Bueno, es lo siguiente’. Y le pregunté: ‘¿Alguna vez viste La casa de la pradera?’ Y él contestó: ‘Eres Laura, ¿no es así? Lo sabía’. Él lo sabía”.
Refiriéndose al personaje de Gilbert, Laura Ingalls, el padre de Gilbert la presentó después a sus otros hijos. “Cuando conocí a mis medio hermanos, todos nos parecíamos”, explicó Gilbert. “Así que se nota clarísimo. Es bastante evidente”.
La actriz fue criada por sus padres adoptivos, Barbara Cowan y el fallecido Paul Gilbert.
Melissa, quien protagonizó la serie dramática histórica durante toda su emisión, de 1974 a 1983, señaló que, como madre, ella también reconoció rasgos físicos en sus propios hijos. “Cuando vi a [mi hijo Dakota] por primera vez, pensé: ‘Dios mío’”, recuerda sobre su primer hijo, nacido en 1989. “Tenía mis cejas y tenía mis labios, y nunca había visto a nadie que se pareciera a mí. Y entonces me di cuenta de que tenía que haber más”.
Melissa es madre de dos hijos: Dakota, que tuvo con su primer esposo, el director Bo Brinkman, y Michael, nacido en 1995, a quien tuvo con su segundo esposo, el actor Bruce Boxleitner (Melissa se casó posteriormente con Timothy Busfield en 2013).
La actriz también reveló en el pódcast que su madre biológica, quien falleció antes de que Melissa emprendiera la búsqueda de sus padres biológicos, fue bailarina exótica, mientras que su padre biológico fue piloto de carreras y músico.
A pesar de haber dedicado mucho tiempo a la serie de larga duración y a películas y series para televisión posteriores —incluida Nip/Tuck—, Melissa reveló en enero que dejó en exclusiva las luces de Hollywood por una vida más sencilla, que incluye, de vez en cuando, alguna incursión teatral.
“Simplemente no sentía que ese [Hollywood] fuera un lugar seguro para envejecer. Es tan ‘antienvejecimiento’, que es una de las expresiones que menos me gustan del mundo”, declaró a Page Six en una entrevista publicada el 25 de enero. “Antienvejecimiento significa estar muerta”.
Melissa añadió que sentía presión para ‘no envejecer’ mientras aparecía en pantalla y también para ‘seguir en una talla 2 o 4’ mientras permaneciera en Hollywood, lo que la llevó a mudarse a Nueva York. “Pasé de ‘¡Dios mío, más vale que no envejezca!’ a ‘¡Dios mío, qué alegría ser mayor!’”, comentó en ese momento. “Me encanta la edad que tengo ahora. Los sesenta han sido el año más increíble. Mirar atrás, ver todo lo que he hecho y saber que me he ganado mis opiniones, que valgo y que soy sabia”.





