María del Refugio Abarca, conocida públicamente como “Doña Cuquita”, viuda de Vicente Fernández, acaparó titulares de medios en las últimas horas por la curiosa escena que regaló durante un concierto de su hijo Alejandro. La mujer de 79 años apareció besando a otro hombre.
Aunque los fans creyeron en un principio que se trataba de un nuevo amor, por la enorme cercanía entre ambos, con un beso incluido, luego se aclaró que el “misterioso” hombre es su hermano Jaime. Según la revista ¡Hola!, el ángulo de la cámara parece mostrar que se besan en la boca, pero fue en la mejilla.
Lo que sí quedó evidenciado es el amor fraternal que existe entre Doña Cuquita y su hermano, demostrando la buena relación familiar durante la presentación de Alejandro Fernández en el Viejas Arena de San Diego, California.
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Doña Cuquita: el pilar silencioso detrás del imperio Fernández
Doña Cuquita es una de esas mujeres que, lejos de buscar reflectores, se convirtió en el verdadero soporte de una dinastía musical. Durante casi seis décadas, fue ella quien sostuvo la estabilidad del hogar mientras Vicente Fernández conquistaba escenarios dentro y fuera de México.
Nacida en Guadalajara, Doña Cuquita conoció al “Charro de Huentitán” cuando ambos eran jóvenes. El cantante, aún con sueños por cumplir, encontró en ella un amor incondicional que lo acompañaría toda su vida. Se casaron en 1963, en una ceremonia sencilla que marcó el inicio de una historia tan entrañable como discreta. Mientras él pasaba largas temporadas en giras, ella se dedicaba a criar a sus hijos: Vicente Jr., Gerardo y Alejandro, además de su hija adoptiva, Alejandra.
Su papel fue mucho más que el de madre y esposa. María del Refugio se convirtió en la administradora de la vida familiar, en la guardiana de los valores que mantuvieron unidos a los Fernández a pesar de la fama y las tentaciones de la industria. Vicente solía decir que ella era su “Catedral”, un término con el que reconocía su fortaleza y diferencia frente a las “capillitas”, como él mismo llamaba a sus romances pasajeros.
Discreta y serena, rara vez se dejaba ver en entrevistas o alfombras rojas, pero su presencia era evidente en cada paso que daba la familia. Tras la muerte de Vicente, en diciembre de 2021, Doña Cuquita se convirtió en el símbolo de unión, manteniendo viva la memoria de su esposo y apoyando a sus hijos y nietos, especialmente a Alejandro Fernández, quien siguió los fuertes pasos de su padre en la música.
Hoy es reconocida no solo como la viuda del máximo exponente de la música ranchera, sino como la mujer que levantó, desde el silencio del hogar, uno de los legados más importantes de la cultura mexicana.
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