Con una experiencia íntima y conceptual diseñada especialmente para sus top listeners, Spotify presentó por primera vez FREE SPIRITS de CA7RIEL y Paco Amoroso en vivo en Nueva York, el viernes 27 de marzo.
Más de 200 invitados —entre fans seleccionados, medios e invitados especiales— fueron convocados a un espacio de estética minimalista, en línea con la nueva identidad visual que el dúo adoptó tras su regreso a la escena, luego de unos meses de pausa. La invitación sugería ir vestido con ropa cómoda en colores neutrales, anticipando el tono introspectivo de la noche.
Antes de la música, la propuesta fue desacelerar. Entre jugos detox y una serie de actividades pensadas para conectar con el concepto del álbum, los asistentes participaron de un sound bath, meditación y sesiones de fotografía de aura, en una ambientación que remitía directamente al universo de FREE SPIRITS.

El evento funcionó como una extensión en vivo del disco, que llega tras el fenómeno de Papota y marca una nueva etapa para CA7RIEL y Paco Amoroso: una más experimental, vulnerable y ambiciosa. En este proyecto, el dúo expande su mezcla de trap, rock y pop hacia un terreno más conceptual, atravesado por ideas como el ego, la fama, el exceso y la búsqueda de sentido.
Parte de esa narrativa se construyó desde su campaña de lanzamiento, que incluyó colaboraciones inesperadas con figuras como Sting—quien aparece en “Hasta Jesús Tuvo un Mal Día” y fue presentado como el arquitecto del ficticio FREE SPIRITS Center—, además de nombres como Jack Black, Anderson .Paak y Fred again.., integrados en un universo que combina humor, absurdo y reflexión.
El show en Nueva York fue la materialización en vivo de todo ese universo. Arrancó con “Nada Nuevo”, al igual que el disco, y continuó con temas como el ya mencionado “Hasta Jesús Tuvo un Mal Día”, “Ay Ay Ay” y “Muero”, con CA7RIEL y Paco Amoroso desplegando su energía intacta sobre el escenario.

Hubo incluso un momento puntual en el que se pidió al público no usar teléfonos, reforzando la idea de presencia dentro de una experiencia que ya venía proponiendo desconexión y registro interno.
El punto más alto llegó cuando el espacio se tiñó de rojo y el dúo rompió cualquier distancia con el público: armaron un trencito con los fans, desataron un pogo bien argentino y se lanzaron en crowd surfing, convirtiendo el show en ICC una experiencia colectiva, caótica y totalmente inmersiva.
El concierto fue grabado en vivo y se estrenará próximamente en la plataforma, extendiendo una noche que, para quienes estuvimos ahí, va a ser muy difícil de replicar —y aún más de olvidar.





