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Backstage Pass con Prince Royce: rituales, videojuegos y un after-party sin ruido (Exclusiva)

Nada de superproducciones ni excentricidades. En el universo íntimo de Prince Royce, el detrás de escena tiene más que ver con el foco, la comodidad y los pequeños placeres que lo conectan con su esencia. En plena gira de promoción de Eterno, su nuevo álbum que reinterpreta clásicos del pop en clave bachata, el artista comparte en exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español sus costumbres antes de salir al escenario… y algunas confesiones inesperadas.

“Antes de subir a tarima, siempre voy al baño”, soltó entre risas, con esa sinceridad tan suya. “Una vez me pasó algo que no quiero que me pase de nuevo. Estoy en tarima una hora y media. Lo último que quiero es tener que ir al baño en un descanso. Tengo que asegurarme”.

En su camerino nunca puede faltar el té, y por supuesto, su equipo más cercano. “Mi banda tiene que estar ahí. Es parte del ritual”, asegura. Y aunque la experiencia ya no se mide en años, los nervios siguen siendo parte del juego. ¿Qué pasa si se olvida la letra? “Se me han olvidado muchas. Pero ahí está el público. ¿Cómo dice el público?”, cuenta con picardía.

Hay canciones que nunca se van. Para él, Corazón Sin Cara sigue siendo especial: “Tiene un mensaje muy positivo. Me encanta cantarla”. Pero también hay espacio para anécdotas fuera del escenario. Peluches, botellas de alcohol, y “nice presents” son solo algunos de los regalos que recibió de fans a lo largo de los años.

Cuando baja el telón, los mensajes van directo a su núcleo emocional: “Le escribo a mi mamá, a mi novia, a mi hermana. Les digo: ‘Hey, terminé’. Nada elaborado. Solo compartir ese momento”.

Uno de sus escenarios favoritos sigue siendo Nueva York. Pero cuando se trata de público, Royce, de 36 años, lo tiene claro: “Latinoamérica. Todos. El público latino tiene una energía única”.

La música también lo llevó a lugares impensados. “Corrí un maratón en Japón. Fue interesante. Ahora voy a correr otro en Chicago”, cuenta. Más que preparación para el escenario, lo ve como un reto personal pero que a su vez ayuda para estar en forma para las giras.

Si le preguntas por el after-party ideal, no esperes discotecas ni euforia. “Un speakeasy o un lounge con buenos cócteles. Nada con mucho ruido. Algo tranquilo, con buena vibra”.

Y cuando termina la gira, su lugar favorito es simple: su casa. “Me relajo durmiendo o jugando PlayStation. Call of Duty, Assassin’s Creed, esos son mis juegos”. También sabe exactamente cuál es su destino de vacaciones soñado: “República Dominicana. Samana, Punta Cana, Casa de Campo. Últimamente lo he disfrutado mucho”.

Entre los momentos que lo marcaron como artista, recuerda uno muy especial: cantar frente a Marc Anthony. “Una vez en los Latin GRAMMY interpreté una de sus canciones, y él estaba ahí en el público. Uf. Uno se emociona”, contó. “Me ha visto cantar, igual que otras leyendas que admiro muchísimo. Es inspirador”.

Al preguntarle qué tienen los dominicanos que no tenga el resto del mundo, no duda: “Alegría. Mucha alegría”.

La bachata, dice, lo lleva al mundo. Y sobre Eterno, su nuevo proyecto, tiene un deseo claro: “Ojalá que siga llevándome al corazón de cada uno de ustedes”.

El álbum, que se lanzó el viernes 16 de mayo, es un homenaje moderno a grandes himnos del pop internacional. Con versiones en bachata de temas como I Want It That Way, How Deep Is Your Love, Stuck on You y Yesterday, Eterno reimagina clásicos atemporales con un sonido contemporáneo, toques de Spanglish y la voz cálida y melódica que hizo de Royce un ídolo global.

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