Yami Safdie sonríe cuando habla de Nueva York. La ciudad, dice, la inspira, la emociona, le recuerda por qué eligió la música. “Es muy loco cantar acá. Es una ciudad donde nacieron artistas increíbles, y de pronto estoy yo, con mis canciones, en un escenario”, reflexiona. Aunque no es su primera vez en la Gran Manzana, esta visita tiene otro sabor: llegó para cantar en un evento de Warner Music, aprovechar la gira de prensa y, por qué no, hacer unas compras. “Siempre la veo con ojos de turista. Me fascina”, admite.
Para quien la conoce hoy, puede parecer que todo fue fácil. Pero su historia está marcada por la constancia, las puertas cerradas y una transición inesperada. Durante años soñó con estar en Broadway o en Calle Corrientes, el epicentro del teatro argentino. Se formó en comedia musical, estudió canto, actuó… y no quedaba en ningún casting. “Fue una frustración constante”, reconoce. Sin embargo, esa desilusión fue el impulso que necesitaba para empezar a escribir sus propias canciones. “Descubrí que mi verdadera pasión estaba ahí. Me encanta actuar, pero lo que más amo es escribir. El lápiz es lo que me hace vibrar”.
Safdie, de 27 años, cuenta que su proceso creativo es completamente emocional. La guitarra o el piano son sus compañeros cuando se encierra en una habitación —muchas veces de hotel— para convertir pensamientos y sensaciones en música. “Es catártico. Es como un diario íntimo. Me siento, me conecto con lo que tengo en la cabeza y lo traduzco en canciones”, explicó en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español. Dice que busca liberar lo que le pasa, pero también que quien escuche se sienta representado, acompañado. “Mis letras son 100% personales. Me gusta que la música sea real, que tenga verdad”.
Esa honestidad fue la que la hizo conectar con miles de personas cuando comenzó a subir covers en redes sociales. YouTube, Instagram y, sobre todo, TikTok fueron sus grandes aliados. Su canción En otra vida cambió todo: se viralizó, se ganó al público, y le abrió puertas con Warner en Miami. “Gracias a esa canción viajé, firmé con una discográfica enorme, conocí a artistas increíbles. Todo lo que alguna vez soñé, empezó a pasar”.

Uno de esos sueños era Camilo. Fan declarada del colombiano, Yami subía covers suyos desde hacía años. Él la seguía, le respondía mensajes y un día, ella se animó: le compartió un fragmento de Querida yo en sus historias. “Me dijo que le encantaba y le propuse terminarla juntos. Me invitó a su estudio, tomamos unos mates, la escribimos y grabamos el video. Fue muy fluido. Yo lo tenía en un pedestal, y de pronto estaba compartiendo un asado con él y su familia. Fue mágico”.
Esa misma canción los llevó a cantar en Premio Lo Nuestro, donde Yami también fue nominada en tres categorías. Aún lo recuerda con asombro: “No contaba ni con estar invitada, y terminé cantando en un homenaje junto a Camilo. Fue fuerte, porque justo antes se habían presentado Laura Pausini y Alejandro Sanz. Pero salió hermoso”.
En Argentina también vive un momento único. A fines de 2024 agotó su primer show en el Teatro Ópera, uno de los escenarios más emblemáticos de Buenos Aires. También fue invitada por artistas como Milo J. a cantar frente a miles de personas. “Todo lo que estoy viviendo es un sueño tras otro. Me despierto y siento que sigo soñando”.
Lo próximo que se viene es un nuevo álbum, aún sin título público, que verá la luz a mediados de este año. Será, según ella, el más personal hasta ahora: acústico, íntimo, con sonidos de zamba, bolero, vals. “Me pasa que incluso cuando no intento hacer folklore, termino volviendo ahí. Está en mi inconsciente”. El disco incluirá En otra vida y Querida yo, además de nuevas colaboraciones nacionales e internacionales.
Yami no oculta su ambición: sueña con un Grammy y con hacer su propio Movistar Arena en Buenos Aires. Pero también mantiene los pies en la tierra. “Mientras mi música llegue a más corazones, ya está. Aunque suene cursi, es así”.
Sobre su vida personal, confirma que está en pareja con el rapero argentino Nacho A.K.A. Augenuino. “Nos apoyamos mucho. Él me ayuda con las letras, yo le enseño a cantar. Nos entendemos porque vivimos lo mismo: la presión, la exposición. Lo único difícil es que viajamos todo el tiempo, pero nos la rebuscamos [para vernos]”.
Referentes no le faltan: Julieta Venegas, Taylor Swift, Natalia Lafourcade, Billie Eilish. Mujeres que, como ella, escriben desde lo más profundo. “Conocí a Julieta y fue increíble. Sentí que tiene una presencia loquísima”.
Cuando se le pregunta qué escenario sueña conquistar, responde sin dudar: “México. Todavía no hice un show propio ahí y me encantaría”. Porque si algo tiene claro Yami Safdie, es que siempre hay un paso más. Una canción más. Un corazón más por emocionar.





