Para Laura Osma y Alejandro Speitzer, construir la relación entre sus personajes en Pimpinero: Sangre y Gasolina fue un proceso profundo que comenzó mucho antes del rodaje.
Conscientes de la importancia de su conexión en pantalla, ambos actores trabajaron intensamente fuera del set para forjar una química auténtica que capturara la esencia de un primer amor apasionado y peligroso. Pasaron tiempo juntos compartiendo historias personales, analizaban los aspectos emocionales de sus personajes y, como parte de un ejercicio íntimo, intercambiaron cartas.
En entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español, Osma explicó que este intercambio de cartas y la convivencia previa les permitió comprenderse a un nivel más profundo, algo que luego trasladaron a sus personajes, quienes enfrentan juntos una realidad cruda en el desierto colombiano.
La actriz enfatizó cómo este proceso ayudó a desarrollar una relación emocionalmente genuina, donde el amor y el riesgo se entrelazan, aportando una autenticidad que los espectadores pueden sentir en cada escena.
Por su parte, Spitzer, de 29 años, destacó la importancia de la relación entre su personaje y el de María. La conexión que lograron fuera de cámaras se reflejó en la pantalla, transmitiendo la complejidad de una relación amorosa marcada por el peligro y la pasión.

Para Osma, de 29 años, uno de los elementos más sorprendentes fue el impresionante paisaje de La Guajira, con atardeceres inolvidables que dotaban de belleza a las escenas, pero también ofrecían desafíos logísticos. La actriz compartió que el equipo debía trasladarse cada día desde muy temprano, enfrentando un terreno hostil donde los vehículos podían quedar atrapados si se desviaban de la ruta. Este entorno natural requería mucho respeto, creando una atmósfera única que, según Osma, contribuyó a la autenticidad de la historia.
“La película plantea preguntas sobre las fronteras, no solo geográficas, sino también personales: hasta dónde estamos dispuestos a llegar y qué decisiones tomamos en momentos clave de nuestras vidas. Cada una de esas elecciones puede llevarnos a lugares muy oscuros o hacia la redención”, reflexionó Speitzer.

El rodaje no estuvo exento de momentos inesperados y divertidos. El actor compartió una graciosa anécdota en La Guajira, Colombia, donde una comunidad local Wayu, encargada de pastorear borregos, se convirtió en protagonista accidental de una escena tensa. “Era una situación complicada y de pronto, los borregos se cruzaban justo cuando estábamos grabando. Fue imposible no reírnos, pero logramos sacar adelante la escena”, comentó entre risas.
Por su parte, Laura Osma, reveló su entusiasmo por trabajar con un elenco tan talentoso y versátil. “Alejandro y Alberto son actores increíbles, y la energía que trajeron al set fue impresionante. Además, trabajar con Juanes fue una experiencia única. Tiene una presencia en pantalla que va más allá de su música, y estoy segura de que sorprenderá a todos con su interpretación”.

Uno de los momentos más memorables del rodaje, según Osma, fue una improvisada fiesta organizada por Juanes, quien tomó el micrófono para cantar. Speitzer también fue parte de este divertido momento, mostrando sus dotes vocales, aunque aclaró que no tiene planes de hacer un “crossover” a la música. “Me encanta la actuación, y estar en un set es lo que realmente me mueve. Aunque disfruto la música, no es algo que planee explorar por ahora”, aseguró.
Hablando de sus próximos proyectos, Speitzer mencionó que está enfocado en la producción y que tiene varios proyectos en desarrollo. “Me gustaría dirigir en algún momento, pero por ahora, estoy muy comprometido con la producción. Acabo de terminar otra película en la que también fui productor y tengo otros proyectos en marcha para el próximo año”, explicó.
La película se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre y estará disponible en Prime Video a finales de año.





