Hay llamadas que cambian una carrera y otras que confirman que los sueños de la infancia sí se cumplen. Para Harvey Guillén, ambos momentos están ocurriendo casi al mismo tiempo. Entre una nueva campaña publicitaria nacional para T-Mobile, su esperado debut en Broadway y reflexiones profundas sobre identidad y representación, el actor atraviesa una etapa que define como emocionante y llena de propósito.
Uno de esos momentos llegó con una llamada que lo dejó en silencio. “Era el sueño que tenía desde pequeño, la razón por la que me convertí en actor”, dijo en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español. Recordaba así cuando su equipo le confirmó que pronto formaría parte de Rocky Horror Picture Show, en el rol de Eddie, en el icónico circuito teatral neoyorquino. “Esa es la llamada que quieres recibir cuando tienes 11 o 12 años. Y por fin llegó”, añadió.
Harvey, de 34 años, también está protagonizando, junto a la actriz Zoe Saldaña, la campaña Switching Made Easy de T-Mobile. Pero lejos de verlo solo como un movimiento comercial, para él representa un regreso emocional a la comunidad latina.
“Quería regresar a los comerciales desde hace tiempo. Desde entonces ya he hecho películas, obras, comedias y caricaturas, pero lo que no he visto es el apoyo que se siente con este tipo de trabajo dentro de la comunidad latina”, explicó. “Regresar a esos comerciales es sentirse otra vez parte de tu tribu, de tu familia”, añadió.
Recordó que años atrás, cuando protagonizó campañas para Metro PCS en español, vivió una conexión distinta con el público hispano. No solo porque lo reconocían más, sino porque era el único proyecto que hacía completamente en español, algo que su mamá podía entender y disfrutar plenamente.
“Para ella yo puedo ganar un Oscar o un Emmy y no importa”, comentó entre risas. “Lo más grande fue verme en los comerciales en español, porque es parte de nuestra cultura”, agregó.
Trabajar junto a Saldaña fue otro punto alto del proyecto. Guillén no escatimó en elogios hacia la actriz, destacando su calidad humana por encima de su estatus en la industria. “Es un ángel”, aseguró. “Desde que llegué al set me dio un abrazo grande y me dijo: ‘Si alguien te molesta o algo no te gusta, me dices’”, comentó con una sonrisa.
Para él, ese tipo de liderazgo no siempre es común en producciones de alto perfil. Por eso lo valora aún más.
En su lista de sueños pendientes también aparece un nombre propio: Guillermo del Toro. El director mexicano es uno de los cineastas que más admira y con quien espera colaborar algún día. Trabajar a su lado, asegura, sería “espectacular” y un verdadero honor.
Pero no todas las llamadas que imagina están ligadas a nuevos proyectos. Si pudiera volver a escuchar una voz que ya no está, elegiría la de su padre. “Mi papá”, dijo con emoción. “Aunque tuvimos tiempo con él, sería otra llamada”.
Hoy, entre escenarios teatrales, campañas nacionales y una voz cada vez más firme dentro de la conversación cultural, Harvey Guillén vive un presente que avanza con rapidez. Un momento en el que los sueños de infancia, el orgullo latino y la memoria familiar conviven en la misma línea.





