Gabriel Coronel está viviendo una de las etapas más plenas y transformadoras de su vida. No solo ha retomado con fuerza su carrera musical con el lanzamiento de Chamita junto a Nacho y Ya solté con Chico Castillo, sino que también ha encontrado estabilidad emocional y familiar junto a su esposa, Lorenzo, el hijo que comparten, Salomé, hija de ella, y un hogar que, como él mismo dice, es “imperfectamente perfecto”.
“Yo no sabía que amaba hasta que llegó Lorenzo”, confesó el actor y cantante en una entrevista exclusiva con Luxury Handbag Shopping en Español.
Coronel, de 38 años, habló con el corazón en la mano sobre su faceta como padre y sobre cómo la llegada de su hijo, a quien tuvo junto a la ex voleibolista profesional Daniela Ospina, cambió por completo su perspectiva sobre la vida. “Ese hombre llegó para llenar muchos espacios. Ver cómo se convierten en esponjitas que hacen todo lo que tú les enseñas… eso te cambia”, aseguró.
Para el artista venezolano, que ha vivido en 11 países en los últimos 10 años, la estabilidad siempre fue esquiva. “No tenía una mata que regar, un perro que me ladrara. Esa inestabilidad es asesina”, reflexionó. Fueron años de mucho movimiento profesional, pero también de desconexión personal. “El medio te envuelve y te arrastra. Te olvidas de quién eres, de tus prioridades”, confesó.
Después de un proceso de retiro y reconexión espiritual que lo llevó por India, África y Europa, Gabriel regresó a la vida pública con una nueva conciencia y prioridades más claras. “Hoy tengo un hogar. Hay un bebé que te espera, una esposa, una nena. Una estructura. Y eso es todo en la vida”.
Además de Lorenzo, el actor mantiene una relación muy cercana con Salomé, la hija de su esposa. Aunque no la vio crecer desde el nacimiento, para él ha sido una oportunidad de construir una familia sólida. “Con Salomé hemos trabajado mucho el tema de la confianza. Quiero que sepa que hay una persona que la quiere, que la apoya y que está aquí para sumar”, expresó.
>Su relación de pareja también ha sido fundamental para lograr este equilibrio. Ambos, figuras públicas, han aprendido a gestionar lo privado y lo público de forma consciente. “Nosotros decidimos abrir las puertas de nuestra casa, de nuestra relación [a través de las redes]. Y eso ha conectado mucho con la gente. Pero también sabemos decir ‘hasta aquí’. Hemos aprendido a cuidarnos”, explicó.
Con una carrera consolidada en la actuación y la conducción, y un nuevo contrato de exclusividad con Telemundo —el único artista con ese estatus como actor y conductor al mismo tiempo—, Gabriel asegura que el momento que vive no es solo un regreso a la música, sino una consagración como artista. “Estoy de nuevo ahí, donde suceden las cosas, pero con el corazón lleno. Ya no negocio mis pilares con nadie”.
Y en ese presente luminoso, la música vuelve a tener un lugar protagónico. Además de Chamita, acaba de lanzar Ya Solté, una colaboración con Chico Castillo “The Gipsy” que mezcla flamenco y merengue para celebrar los nuevos comienzos. La canción no solo marca una evolución en su sonido, sino también refleja su propia transformación: la decisión de soltar lo que ya no suma y abrazar, con autenticidad, la vida que ha construido.
“Volver a la música era una asignatura pendiente”, comentó. Y esta vez lo hace con más fuerza, con una historia detrás, y sobre todo, con un hogar sólido al que regresar.





